Te cansás de decir, a veces directamen- te, otras a modo de sugerencia que éste y el anterior gobierno son una suerte de dictadura. Hablás de miedo, de teléfonos que hacen click... click.Pensé que eran sólo expresiones de vieja gorila que vivió toda su vida al amparo de sus privilegios, diciéndose popular para la audiencia, pero ligada siempre a lo más antipopular en la ideología.
Eso solo hacía que pensara que eras una mierda. Pero por lo visto todo puede empeorar. No se si alguien más lo sabía, pero a mi no se me ocurrió jamás asociar que aquella María Fernanda Martínez Suárez citada en el legajo 2781 de la CONADEP, era tu sobrina, la hija de tu hermano, secuestrada el 2 de marzo de 1977 junto a su esposo Julio Enzo Panebianco de su casa en la calle Malabia 2591 a la que ingresaron 7 personas armadas, las que después de revisar todo y robar dinero y electrodomésticos, le inyectaron una droga a Julio, y se llevaron a la pareja encapuchados y atados al centro clandestino de detención conocido como "Club Atlético".
No tenía idea que era tu sobrina la que declaró en el juicio contra Jorge Carlos Olivera Róvere. La misma que ante el juez Garzón dijera "Oía los gritos de mi marido cuando lo torturaban". Que era tu sobrino político el que a los 23 años fuera asesinado en un falso enfrentamiento para luego ser enterrado como NN en una fosa del cementerio de la Chacarita, rescatado con posterioridad por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Das asco. No por no haber hecho público esto. Por todo lo que vino después. Por la cena a los genocidas en tu casa. Por aquel almuerzo del 21 de Septiembre de 1978 hablando de la campaña antiargentina en el exterior. Por no haber declarado en alguno de los juicios contra los genocidas la manera en que tu gestión como famosa ante Harguindeguy logró salvar al menos uno de los dos miembros de tu familia en peligro. Por bastardear las palabras miedo, autoritarismo, intolerancia cuando te referís al gobierno de Cristina.
No quiero seguir escribiendo por que siento que la bronca me contamina.
El 1º de febrero escribí el post La vieja tiene el "temorstato" invertido (que en vez de linkear transcribo a continuación), pensando que "la señora de los almuerzos" había llegado al límite de lo torelable. Me equivoqué.
"La gente tiene miedo", repite sin parar como hace siempre con esas muletillas que la caracterizan.
No me voy a extender en lo ridículo de la frase. Basta contabilizar los hechos represivos cometidos por ésta y la anterior gestión para concluir que la vieja miente o la gente está loca.
¿Acaso ella no dice las burradas (con perdón de los burros) que se le ocurren?
Le contestan, si. Y ahí ella se escuda en “soy una dama”, “soy una persona mayor”, “soy una señora”…
No señora, no es así como funciona la cosa. Si usted tiene el derecho de decir, cualquiera tiene el derecho de decirle. Y SE LA TIENE QUE BANCAR. Como lo hacen quienes son lacraneados a diario en sus almuerzos.
Ahora bien, usted no, por que su frase “conmigo no van a poder” la suponen una persona valiente, si por valiente entendemos a alguien que se acerca a la tribuna de Boca a gritar “Viva Boca”, pero eso es motivo de otro análisis.
Retomo. Se atreve, pero la gente, tiene miedo. Y me pregunto, ¿si ahora tiene miedo, que sentía la gente durante la dictadura del Proceso?
Usted como nadie debería saberlo, por que por más lavandina que intente echarse, su pasado no se blanquea.
Usted que tanto se jacta de ser democrática y de decir sólo la verdad, ¿no es hora de explicar como fue que un secuestrado de la ESMA (Marcelo Camilo Hernández) ofició de fotógrafo en una cena en su casa, por que “el Negro quiere regalarle un álbum de fotos de la fiesta”, según los dichos del Tigre Acosta, que junto a Jorge Radice formaron parte del selecto grupo de invitados?
Usted que es tan perspicaz, ¿qué cree que significa la tapa que publicó la revista Hum®r en diciembre del '81, sabiendo que cada portada de ese pasquín subversivo era una editorial, al punto que una de ellas hizo que sus amigos ordenaran el secuestro de 200.000 ejemplares?
Usted que se autoproclamó la voz de la gente, ¿por qué no nos cuenta qué sintieron sus compañeros de mesa en esa cena organizada por una tal Dolly Weber cuando el ángel rubio se acercó a saludarla tan amigablemente? ¿O el resto de los invitados, cuando al mismo evento arribó el “Negro” Massera?
Usted, que no se calla nada, nos tiene que explicar que relación la unía con el hombre que aparece en este video:
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