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martes, 11 de noviembre de 2014

Sos luz

Hoy te despedimos de este plano Flaca y después de leer lo que escribió Osvaldo Tangir no puedo decir nada que exprese  mejor lo que significaste para los que tuvimos la suerte de que te nos cruces en nuestra vidas:

"Así es, la Flaquita era -es- una hermana, amiga, compañera -mejor dicho maestra- de militancia. Peronista. Lo más peronista que vi en mi vida. La voluntad encarnada.

Valiente, divertida, noble, recta, lejos de toda figuración, al lado de todos los necesitados, justa hasta la exageración, referente política, enamordísima de Marito, querida...

La vida que es turra y despiadada le hizo pagar con sufrimiento su humanismo, el indeclinable amor a los otros, su infatigable entrega, su contagiosa convicción. Pagó por las turradas ajenas, como el Cristo, como la Eva Nuestra...

Pero no debo olvidar que la vida o como se llame eso que nos pone en la cancha y nos empuja desde adentro a jugar, alguna vez también la cruzó en mi camino, en el de muchos. Y para todos esos ya nada fue igual, porque Silvia nos llenó el alma de regocijo, nos ayudó a ser mejores personas, mejores peronistas. Nos enseñó a creer. Lo agradeceré siempre.

Ahora dejó la cáscara malherida, injusta e impiadosamente castigada. Ya no duele. Es luz."


Ya te acuna el cielo peronista

martes, 4 de noviembre de 2014

En tu cara Jorgito

A nueve años de la IV CUMBRE DE LAS AMERICAS celebrada en Mar del Plata, el texto completo del discurso del Presidente Néstor Kirchner pronunciado el 4 de noviembre de 2005 durante la primera sesión plenaria.

Excelentísimos señores presi- dentes y señoras; señores vicepresidentes; señores envia- dos especiales; señores repre- sentantes de organismos interna- cionales; autoridades nacionales, provinciales y municipales; señoras y señores: queremos darle la más calurosa bienvenida a esta hermosa ciudad de Mar del Plata, deseando que estas jornadas de trabajo fructifiquen en la construcción de un escalón más que jalone el camino de este proceso de Cumbre de las Américas.

Si esta construcción colectiva, que quiere abarcar la geografía americana que atraviesa la última década de su historia, tiene que integrar un tema central a su agenda para producir resultados que ayuden al bienestar de nuestros pueblos, ese tema tiene que ser el lema de esta IV Cumbre, donde los señores presidentes y los representantes de los distintos países queremos dejar de hablar en voz baja para hablar en voz alta y buscar los puntos de acuerdo y solución que nuestro hemisferio necesita.

Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática nos remite de lleno al problema central que enfrentamos los países que pretendemos desarrollarnos. De- bemos construir los consensos en cuanto a la importancia de preservar y fortalecer la comunidad de democracias en cuanto a la convicción de defender a ultranza la plena vigencia de los derechos huma- nos, el sostenimiento de la paz y la lucha contra la delincuencia internacional, el narcotráfico y el lavado de dinero.

Un capítulo especial merece la obtención de consenso respecto de la lucha contra el terrorismo. La Argentina considera todos los actos de terrorismo, criminales e injustificables. No hay ninguna razón racial, religiosa, ideológica o de cualquier otra naturaleza que pueda justificar el asesinato de civiles inocentes. Los argentinos tenemos un profundo sentimiento de solidaridad con las víctimas del terrorismo en el mundo y con sus familiares. Fuimos víctimas, en los casos de la Embajada de Israel y la AMIA, y comprometemos apoyo permanente a la obtención de la verdad y al combate contra el terrorismo.

Debemos construir consensos para terminar con la pobreza atávica, vencer a la indigencia y la exclusión, evitar la profundización de la brecha social, la degradación del medio ambiente, las recurrentes crisis, la necesidad de sostener a la educación como factor decisivo para el progreso individual y social, fomentar el acceso al conocimiento y promover el crecimiento económico con equidad, crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática.

El lema que nos convoca nos hace percibir la necesidad y la presencia de nuevos paradigmas. Crear trabajo decente, cómo hacerlo de la mejor y más eficaz manera está en la clave del debate sobre cuáles son los mejores caminos para lograr un desarrollo sustentable que garantice el bienestar de nuestros pueblos, vinculado con los atributos de la libertad, la justicia, la seguridad y la protección, el trabajo, la creación de trabajo no sólo es un fundamental vehículo de integración social, sino que puede constituirse en la verdadera clave de la construcción de la gobernabilidad.

En la obtención de esos consensos para avanzar en el diseño que las nuevas políticas que la situación exige no puede estar ausente la discusión respecto de si aquellas habrán de responder a recetar únicas con pretensión de universales, válidas para todo tiempo, para todo país, todo lugar. Esa uniformidad que pretendía lo que dio en llamarse el “Consenso de Washington” hoy existe evidencia empírica respecto del fracaso de esas teorías. Nuestro continente, en general, y nuestro país, en particular, es prueba trágica del fracaso de la “teoría del derrame”.

Por supuesto, la crítica de ese modelo no implica ni desconocer ni negar la responsabilidad local, la responsabilidad de las dirigencias argentinas. Nos hacemos cargo como país de haber adoptado esas políticas, pero reclamamos que aquellos organismos internacionales, que al imponerlas, contribuyeron, alentaron y favorecieron el crecimiento de esa deuda también asuman su cuota de responsabilidad. (Aplausos).

Las consecuencias nefastas que las políticas de ajuste estructural y del endeudamiento externo tuvieron para el pleno ejercicio de los derechos humanos, en especial los derechos económicos, sociales y culturales, se viven y recorren trágicamente el mapa de la inestabilidad latinoamericana. No se trata de ideologías, ni siquiera de política, se trata de hechos y de resultados.

Son los hechos los que indican que el mercado por sí solo no reduce los niveles de pobreza y son los hechos también los que prueban que un punto de crecimiento en un país, con fuerte inequidad, reduce la pobreza en menor magnitud que en otro con una distribución del ingreso más igualitaria.

Los resultados de las recetas que criticamos son los que se vieron reflejados en la crisis argentina del 2001 y en la caída de varios gobiernos democráticos de la región, algunos de ellos transitando aún una preocu- pante inestabilidad institucional.

Es entonces la experiencia regional y no la teoría de las burocracias de los organismos internacionales, la que demuestra que lo aconsejable es dejar que, en un marco de racionalidad, cada país pueda elegir su mejor camino para el desarrollo con inclusión social. Esa racionalidad, de la que hablamos, debe permitir su verificación en resultados cuantificables económica y socialmente.

Una nueva estrategia de desarrollo tiene que apuntar a obtener fuentes de recursos que deriven del esfuerzo y trabajo diario de nuestros ciudadanos. Necesitamos crear, producir, exportar bienes y servicios, innovaciones científico técnicas y creaciones culturales.

De la fe ciega y excluyente en el mercado, el objetivo aconsejado o impuesto de reducir o minimizar el rol de los gobiernos, hacer desaparecer al Estado y avanzar en la degradación de la política, debemos pasar a una nueva estrategia de crecimiento sustentable, con equidad, calidad institucional, ejercicio de la representación, el control y la participación ciudadana.

La equidad es central, promueve el crecimiento y la eficacia, a través de la sustentabilidad política y social, posibilitando un mejor uso de los recursos humanos y ello se revierte en viabilidad económica. Para lograr equidad es fundamental la creación de empleo digno.

En nuestro país con mucho esfuerzo compartido, pero sin ayuda alguna del Fondo Monetario Internacional, tras reducir en términos netos más de 14.900 millones de dólares nuestra deuda con organismos multilaterales de crédito, y obtener una exitosa reestructuración de la deuda, superando el defautl hemos logrado importantísimos avances en esta lucha por la equidad.

Durante nuestro Gobierno la pobreza bajó del 57.5 por ciento al 37.7 por ciento y salieron de la pobreza 5.600 mil personas y abandonaron la indigencia 5.300 mil personas. Entre el primer semestre de 2003 y el primer semestre de 2005, un 33.5 de los hogares que eran pobres dejaron de serlo, es decir uno de cada tres. En el mismo período un 53.4 de los hogares que eran indigentes dejaron de serlo, es decir más de uno de cada dos.

La baja del índice de la población en condiciones de indigencia fue del 27.5 al 12.6; entre julio de 2003 y agosto de 2005, el índice general de salarios creció un 28.74 ubicándose un 16.49 por encima del crecimiento de la canasta básica de alimento y un 13. 85 por encima de la canasta básica local.

La tasa de desocupación descendió de tal modo que un 32 por ciento de los desocupados y el 28 por ciento de los subocupados dejaron de serlo. Los índices siguen mejorando hasta ubicarse, para esta última medición mensual, en un 10.3, luego de estar en el 24 por ciento. Aumentó el empleo genuino, mientras declinaban los planes de empleo; los empleos con cobertura de la Seguridad Social crecieron más velozmente que el nivel de empleo, alcanzando el nivel más alto de la serie 5.536 mil a razón de un 25 por ciento y un 10.7 en este último año.

Por primera vez en años disminuye la desigualdad en tanto el quintín de los ingresos más altos, pierde a favor de los quintines más bajo un 2.1 por ciento. La Argentina está logrando con grandes esfuerzos, repito, retomar la senda del desarrollo y ha alcanzado un importante y sostenido crecimiento de su economía, a la vez ha logrado reducir, como vimos, de manera significativa los índices de desocupación, de pobreza e indigencia.

Los indicadores muestran, después de la salida de la crisis, un crecimiento sostenido de la economía, una situación superavitaría de las cuentas fiscales por tercer año consecutivo y externas, junto con una recomposición de las reservas. Argentina creció el 8.8, en el 2003; el 9 en el 2004 y en el primer semestre de 2005 superó el 9 por ciento.

El superávit primario consolidado se ubica en un 5 por ciento del PBI y las reservas crecieron de menos de 10 mil millones de dólares a más de 26 mil millones de dólares. Las exportaciones tienen grandes posibilidades de llegar este año a 40 mil millones de dólares, estimándose su crecimiento en un 15 por ciento haciendo crecer el superávit comercial. Desde la salida del defautl, Argentina se consolida como una oportunidad para las inversiones productivas.

La matrícula de la enseñanza primaria y el número de alumnos que empiezan primer grado, se ubican por encima del 91.5 por ciento y el 86.9 por ciento, y la población analfabeta no supera el 3 por ciento, llegando la alfabetización de la mujer al 97.4 por ciento.

El retorno de la educación técnica y la mayor inversión en educación, que del 2 por ciento del PBI ya creció al 4, y la haremos crecer hasta el 6 por ciento, antes de 2010, juntamente con la discusión de un nuevo modelo educativo potenciarán nuestras posibilidades de construir un mejor futuro.

La tasa de mortalidad infantil ha descendido significativamente pasando del 16.8 por mil hasta ubicarse en el actual cercano de 12 por mil. La fuerte inversión en salud pública, vivienda e infraestructura nos posibilitará mejorar aún más.

En estos números no hay magia ni milagro, se condensa mucho esfuerzo y trabajo. Concebimos que esta mejora contribuye a la estabilidad y al equilibrio de Sudamérica, es el resultado de haber construido sobre los pilares del trabajo, la producción, el consumo y la exportación, en un marco de sano equilibrio macro- económico.

Lamentablemente en ese proceso de recuperación, expansión y transformación no contamos con la ayuda del Fondo Monetario Internacional, que si apoyó y financió, en el orden de los 9 mil millones de dólares, hasta semanas antes del colapso, el régimen de convertibilidad, déficit fiscal y endeudamiento. Aquella cifra, curiosamente, es casi equivalente a la deuda total que tiene mi país con ese organismo.

En síntesis en un ejercicio que podemos calificar de perverso, sin temor a equivocarnos, se le dieron fondos frescos, dinero constante y sonante, no sólo a los que no pagaban, sino a los que seguían gastando y mantenían un déficit fiscal crónico. Hoy, lo que se le niega a la Argentina, no son ya fondos o nuevos préstamos que no hemos solicitado y que, obviamente, ni pensamos hacerlo, (aplausos) es algo mucho peor, se nos niega la refinanciación si no aceptamos determinadas condicionalidades que no son otras que las mismas políticas que nos condujeron al default.

Para la Argentina, que corría hacia el abismo, había ayuda y fondos frescos; para la Argentina que con esfuerzo y soledad se recupera, no hay refinanciación. Merecería esta situación que García Márquez le dedicara unos párrafos de su “realismo mágico”. (Aplausos)
Por si todo esto fuera poco, como en tantos países en desarrollo, continuamos siendo afectados tanto por esa visión arcaica del tema de la deuda, como por un sistema de comercio internacional injusto para los productos agrícolas, donde los subsidios y medidas paraarancelarias de los países desarrollados, continúan impidiendo que nuestros países puedan crecer plenamente con sus recursos genuinos. (Aplausos) Es como si se pretendiera que cayesen sobre nosotros las diez plagas de Egipto.

En este punto es necesario advertir que a la ahora de analizar el sistema de comercio internacional, subsidios agrícolas o barreras arancelarias, hay que tener en cuenta las asimetrías y los diferentes grados de desarrollo. Porque la igualdad es un concepto valioso y necesario, pero sólo aplicable a los que son iguales. Igual tratamiento para los diferentes; igual tratamiento entre países poderosos y débiles; igual tratamiento entre economías altamente desarrolladas y economías emergentes, no sólo es una mentira sino que, además, resulta una trampa mortal. Trampa que primero atrapa y afecta a los débiles, pero que luego de un modo u otro, también termina llegando a los poderosos.

Existe hoy un claro consenso internacional en torno a la necesidad de reformar y actualizar los organismos surgidos de Breton Wood, así como respecto a la necesidad de introducir mejoras en el funcionamiento del sistema financiero para una economía globalizada. No es capricho, es simplemente aceptar una nueva realidad mundial.

Lamentablemente en lo específico de las reformas, la discusión parece haberse centrado más en el tema de las representaciones y los poderes de voto, que en los temas sustanciales.

La visión de los funcionarios en relación a los países emergentes, parece agotarse en la preocupación central de sólo mejorar los sistemas de alerta temprana respecto de las crisis, evaluar el modo de resolverlas y encontrar el financiamiento de su prevención.

Pretendemos que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial cumplan el rol contracíclico para el cual fueron creados, eviten el sistema de condicionalidades cruzadas, aumenten el grado de transparencia de sus opera- ciones, reduzcan los costos de su funcionamiento y mejoren su capacidad de préstamo. (Aplausos)

No parece mal que trabajen activamente en cooperación con el sector financiero privado u otros sectores de la economía, pero deben cuidadosamente evitar quedar prisioneros o ser los gestores de los intereses particulares.

Si estos temas se abordan correctamente, la discusión sobre la representatividad adquiere sentido; de lo contrario, el esfuerzo en la supuesta reinvención será mayor que los beneficios que genere.

En cuanto al sistema financiero en su conjunto, en materia de deuda externa debe adoptárselo de mayor justicia, dejando de pretender trato igualitario a quienes están en situaciones distintas. Privilegiar el ahorro sobre la especulación y la participación de los ahorristas sobre la de los grandes operadores concentrados, usualmente, tenedores de información privilegiada.

Exige privilegiar a los inversores minoristas, a los acreedores originales de las emisiones de deuda, a los acreedores en una etapa de precrisis. En todo caso, no puede privilegiarse a quienes resulten acreedores de la etapa poscrisis.

Hemos dicho que no aconsejamos a nadie de “defaultear” su deuda, si se puede evitarlo. Decimos ahora que cumpliremos nuestros compromisos con quienes han participado de nuestro proceso de reestructuración, a quienes consideramos hoy nuestra prioridad en nuestros pagos.

El Fondo Monetario Internacional no puede pretender condicionamientos que resulten contradictorios entre sí y opuestos a nuestras posibilidades de crecimiento ni exigir la devolución de fondos que en plena crisis destinó a financiar un programa condenado al fracaso de manera inmediata.

Nuestra capacidad de pago debe medirse en función de los compromisos contraídos en la reestructuración de la deuda y en nuestra capacidad de crecimiento. Si afectásemos nuestro crecimiento, afectaríamos nuestra capacidad de pago y en eso respetaremos nuestras prioridades acudiendo a los remedios que el sistema pone a nuestro alcance.

Esperamos que el Fondo Monetario Internacional sepa escuchar y, sobre todo, comprender y entender. Se trata de negociar con sinceridad y buena fe.

Para el desarrollo que buscamos, nuestra pertenencia al Mercosur, como el mercado regional de lo propio y de la naciente Comunidad Sudamericana, es primordial. Hemos asumido trascendentes desafíos que sólo estaremos en condiciones de encarar con razonables posibilidades de éxito, mediante la coordinación de posiciones y acciones.

Por eso, seguimos pensando que no nos servirá cualquier integración; simplemente, firmar un convenio no será un camino fácil ni directo a la prosperidad. (Aplausos)

La integración posible será aquélla que reconozca las diversidades y permita los beneficios mutuos. Un acuerdo no puede ser un camino de una sola vía de prosperidad en una sola dirección. Un acuerdo no puede resultar de una imposición en base a las relativas posiciones de fuerza. Por el contrario, como en otras latitudes -está allí el testimonio de la Unión Europea-, los acuerdos de integración comercial deben contemplar salvaguardas y compensaciones para que los que sufren atrasos relativos, de modo que el acuerdo no potencie sus debilidades. Ese es un modo no sólo aceptable, sino fundamentalmente viable.

La integración será posible en la medida que se atiendan las asimetrías existentes y si las negociaciones satisfacen los intereses fundamentales de cada país, especialmente, en materia de acceso a los mercados sin restricciones.

Es que el problema del desarrollo de las economías emergentes, en un marco de equidad, no debe abordarse desde el punto de vista de los países desarrollados, como si fuera un asunto de beneficencia respecto de los que menos tienen.

En este sentido, respecto a nuestro continente, como hoy se lo decía al señor presidente de los Estados Unidos, sigo creyendo que por las cuestiones de liderazgo en la región, su Nación, su país, la Nación de los Estados Unidos, tiene una responsabilidad ineludible e inex- cusable para ayudar a ir dándole el lugar y la posición definitiva y final a este marco de asimetrías que tanta inestabilidad han traído a la región.

Creo que su rol de primera potencial mundial es insoslayable. No se trata de un juicio de valor, sino de un dato de la realidad. Creemos que el ejercicio responsable de ese liderazgo en relación a la región, debe considerar necesariamente que las políticas que se aplicaron no sólo provocaron miseria y pobreza, en síntesis la gran tragedia social, sino que agregaron inestabilidad institucional regional que provocaron la caída de gobiernos democráticamente elegidos en medio de violentas reacciones populares, inestabilidad que aún transitan países hermanos.

Peor aún, no podemos ignorar datos estadísticos que dan cuenta de un creciente y preocupante desapego por el sistema democrático de los habitantes de distintos lugares de nuestra región como consecuencia de la falta de una digna calidad de vida. Llegamos así y por esa vía a un rejuntado paradojal: en nombre de la democracia tenemos menos democracia.

Los países con mayor desarrollo deben asociarse a las estrategias de crecimiento sustentable de los países menos desarrollados en la inteligencia de que allí está su conveniencia, ayudando a que el mundo sea más estable, seguro y pacífico.

Nuestro país considera a la democracia un valor universal que no constituye patrimonio de ningún país o región, y nuestro Gobierno orienta sus esfuerzos a mejorar su calidad, reforzando el Estado de derecho y asegurando la imparcialidad e independencia de la Justicia, así como implementando los tratados internacionales en materia de derechos humanos que forman parte de nuestra Constitución.

Sabemos que el mercado organiza económicamente, pero no articula socialmente. Debemos hacer que el Estado ponga allí, donde el mercado fluye y abandona. Es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales en un trabajo permanente de inclusión y creando oportunidades a partir del fortalecimiento de la posibilidad del acceso a la educación, la salud y la vivienda, promoviendo el progreso social basado en el esfuerzo y el trabajo de cada uno.

En el centro de la realidad política regional está el cambio y un lugar nodal en ese cambio, lo ocupa la creación de trabajo decente. Y en este punto, es donde adquiere especial relevancia el otro término inseparable de la ecuación, el rol de la inversión y las empresas, rol que debe ser ejercido con responsabilidad social.

Es lógico que la rentabilidad sea el valor central de cualquier emprendedor, pero también debe buscarse el equilibrio que contribuya a alimentar el círculo virtuoso de la economía.

Sin enfrentar eficazmente la pobreza y la exclusión y dando trabajo, no habrá bienestar. La falta de bienestar en nuestros pueblos, es la raíz de las mayores inestabilidades. La gobernabilidad estará en riesgo si no creamos trabajo.

No lo proclamamos desde ninguna teoría, invitamos a ver los sufrimientos y los logros que tuvo la Argentina, invitamos a ver la durísima experiencia que hemos tenido, invitamos a tener en cuenta la paulatina recuperación de nuestra autoestima, el fortalecimiento de nuestras instituciones y la tarea fundamental de crear trabajo decente tras el norte de la equidad y la inclusión social.

Debemos lograr que la globalización opere para todos y no para unos pocos. Por eso sostenemos que la integración económica regional y en la multilateralidad política se encuentran las llaves de un porvenir donde el mundo sea un lugar más seguro.

Esperamos que estas jornadas de trabajo nos sirvan para representar mejor a nuestros pueblos, que los presidentes tengamos todo el coraje que la hora y el tiempo indican, que tengamos la fuerza y la fortaleza de plantear nuestra verdad relativa, que tengamos también la capacidad de escuchar al otro y de buscar en la verdad relativa de uno y del otro esa verdad que nos pueda sintetizar en la construcción de los nuevos tiempos que deseamos. Pero hay que hablar claro, tenemos que decir lo que pensamos.

Nuestros pobres, nuestros excluidos, nuestros países, nuestras democracias, ya no soportan más que sigamos hablando en voz baja; es fundamental hablar con mucho respeto y en voz alta, para construir un sistema que nos vuelva a contener a todos en un marco de igualdad y nos vuelva a devolver la esperanza y la posibilidad de construir obviamente un mundo distinto y una región que esté a la altura de las circunstancias que sé que los presidentes desean y quieren.

Así que, les agradezco profundamente vuestras presencias en esta Cumbre, les agradezco profundamente la participación activa que tienen y, desde la Argentina, con absoluta responsabilidad y humildad, hemos querido dejar en claro cuál es la visión relativa que tenemos de la etapa y del tiempo que nos toca vivir.

Muchísimas gracias. (Aplausos)

jueves, 16 de octubre de 2014

Hoy es un día histórico

Por Jorge Rachid


Cuando Néstor planteó defender las órbitas satelitales, que estábamos a punto de perder y plantéo fabricar un satélite propio la oposición puso el grito en el cielo, por ser un proyecto utópico.

Hoy se pone en el aire el primer satélite construído integramente en el país por ARSAT e INVAP, dos empresas, una nacional y una del Estadso Provincial, con técnicos argentinos, científicos nuestros jóvenes egresados de nuestras aulas públicas, con talento argentino, que nos convierte en uno de los ocho países del mundo en poseer esta tecnología, que pronto pondremos en órbita el segundo ARSAT l, si es posible con el vector Tronador también de producción nacional.

Después de 8 años de investigación y
desarrollo se lanza al espacio ARSAT-1
Esto es recuperar soberanía comunicacional, en telefonía, internet, televisión, control del espacio aéreo, régimen de lluvias, estado de los ríos, litoral marítimo, entre otras prestaciones para nosotros y la UNASUR.

Ante esto Macri dijo: "debemos dejar de gastar plata en chatarra espacial", sin dudas un estadista.

Massa dijo: "no forma parte de nuestras prioridades", otro pensador estratégico.

Binner: no dijo nada.


jueves, 28 de agosto de 2014

Nueva ley de moratoria previsional: quien es quien

La Cámara baja convirtió en ley el proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo para abrir una moratoria previsional, que beneficiará a aproximadamente 500 mil personas, en su mayoría pertenecientes a los sectores más vulnerables con 202 votos afirmativos y 4 abstenciones.

Que después no te la cuenten. Cuando te hablen de inclusión, cuando se desgarren las vestiduras por los más desprotegidos, cuando te hablen de los jubilados... recordá estas caras, estos bloques, estos partidos, estas alianzas.

Ninguno de ellos votó la ley:

UCR
Ricardo Alfonsín (ausente)
Oscar Aguad (ausente)
Diego Mestre (ausente)
Manuel Garrido (ausente)
Eduardo Costa (ausente)
Juan Casañas (ausente)
María Soledad Carrizo (ausente)
Eduardo Brizuela del Moral (ausente)
Bernando Biella Calvet (ausente)
Mario Barletta (ausente)
Agustín Portela (ausente)
Enrique Olivares (ausente)
Luis Pastori (ausente)
Luis Sacca (ausente)
María Semhan (ausente)


FRENTE RENOVADOR
Sergio Massa (ausente)
Alberto Roberti (ausente)
Felipe Solá (ausente)
Sandro Guzmán (ausente)
María Azucena Ehcosor (ausente)
Marcelo D’Alessandro (ausente)


PRO
Federico Sturzenegger (ausente)
Jorge Triaca (ausente)
Silvia Majdalani (ausente)
Carlos Mac Allister (ausente)
Gisela Scaglia (ausente)
Eduardo Cáceres (ausente)


COALICION CIVICA ARI - UNEN
Elisa Carrió (ausente)
Fernando Sanchez (se abstuvo)
Pablo Javkin (se abstuvo)


UNION POR CORDOBA
Juan Schiaretti (ausente)
Carlos Caserio (ausente)


PARTIDO SOCIALISTA
Alicia Ciciliani (ausente)
Elida Rasino (ausente)


SUMA + UNEN
Martin Lousteau (se abstuvo)
Carla Carrizo (se abstuvo)


BLOQUECITOS
Graciela Villata - FRENTE CIVICO - CORDOBA (ausente)
Jorge Valinotto - FRENTE CIVICO - CORDOBA (ausente)
Graciela Boyadjian - MOV POP FUEGUINO (ausente)
Victoria Donda - LIBRES DEL SUR (ausente)
Ramona Pucheta - FRENTE POR LA INCLUSION SOCIAL (ausente)
Guillermo Durand Cornejo - CONSERVADOR POPULAR (ausente)
Roberto Pradines - DEMOCRATA DE MENDOZA (ausente)

viernes, 8 de agosto de 2014

Como siempre, y una vez más: "es la política, o sea el poder, bobi" *

Por Mario Pietrangeli
Ante una discusión sobre los sucesos que hoy conmocionan a todo el mundo, si los sionistas ven que el debate va un poco más alto que la posibilidad de obturarlo con clichés baratos y sienten que quedarían un poco desubicados si solo repiten la acusación de "antisemita" o "judeo fóbico", generalmente van por otros dos lados para defender el accionar del Estado terrorista de Israel y quitarte autoridad o razón en el repudio al genocidio:
 
- Te exigen la necesidad de ciertos conocimientos: "vos no conocés bien la historia" o "no entenderías nunca la complejidad religiosa".
 
- Te marcan la ausencia de tu expresivo repudio en alguna o varias de las miles de situaciones de injusticia en la Tierra.

Mapa de conflictos mundiales
Comúnmente cada parte en conflicto tiene su relato histórico, religioso, y de todo lo que pueda explicar el origen y desarrollo de las relaciones interpesonales y sociales con su medio, y hasta con el "mas allá". Poderosos y marginados, victimarios y víctimas tienen una explicación íntimamente relacionada con sus intereses; pero siempre aparecen como más sólidas, verdaderas y multiplicadas las que crean y difunden los que detentaron y detentan más PODER.

Asimismo, ninguno de los que repudiamos el genocidio, al menos que yo conozca, negamos el enriquecimiento que significaría conocer lo histórico y lo religioso en éste como en cualquier caso. 

Mapa de flujo comercial
Pero la cosa es que no lo creemos fundamental o condición sine qua non para tomar la posición que nuestro más profundo sentido humano nos exige. Especialmente cuando nos sentimos compro- metidos con las situaciones sociales de nuestra época, y reconocemos que es en LO POLÍTICO donde se define cualquier situación.

Mapa de áreas con mayorías musulmanas
Entonces, es EL RESULTADO DE LAS RELACIONES DE PODER HOY, o sea, la forma cómo actúan hoy los más poderosos con los menos poderosos y viceversa, lo que las define. En consecuencia, si tenemos mediana capacidad para analizar lo político y vemos que ante la desproporción de poder, los poderosos están primero sometiendo a un pueblo, y luego ejecutando una matanza sistemática que lleva décadas, y que va hacia una clara limpieza étnica, ¡que carajo de legitimidad puede venir desde lo histórico o religioso para justificar o atenuar nuestro repudio ante esa terrorífica hijaputada!

El segundo argumento, el de la acusación de prestar única atención a este genocidio porque no te expresaste en todos y cada uno y hasta en los minúsculos y desconocidos casos de hijaputadas de los poderosos sobre los más débiles en cualquier pueblito lamentablemente desconocido, se cae solito siguiendo la misma línea política y del poder, que es parte fundamental en esta historia.

Mapa de petróleo y militarización en Caspio y Medio Oriente
Si este "conflicto" (ahora en Gaza, pero desde hace décadas en Medio Oriente, y desde la caída del Muro de Berlin contra los árabes, porque los imperialistas necesitaban reinstalar a otro "enemigo mayor de la humanidad" para manipularnos por el miedo y de paso afanarles todos los importantes recursos energé- ticos), cuenta con la participación de los países más poderosos de la Tierra con su atención centralizada allí y a favor de Israel, es más que lógico que también centralice nuestra atención, porque además de la profunda crueldad del genocidio, allí se está decidiendo la configuración del Mundo y de la Humanidad, y la repartija de esos poderosos sobre todo lo nuestro cual porotos, que luego nos revenden, y carísimos...porque todos vienen con el manual de la moralina funcional a sus intereses, que para colmo nos obligan a aprender y recitar de memoria para ganarnos el derecho a sobrevivir. Y guay de opinar distinto a lo que manda el poder!, porque te convertís automáticamente en un ignorante, fanático, terrorista, antisemita, o las cuatros cosas juntas, en este caso.
 
Mapa de reservas petroleras

* El título imita la misma lógica que la famosa frase "it's the Economy, idiot" para marcar la idea de incidencia y preeminencia de la Política también y especialmente sobre la Economía.

martes, 29 de julio de 2014

Quieren la guerra

Por  Ilya U. Topper










En el muro ponía con tiza
Quieren la guerra.
El que lo escribió
ya cayó en combate.

Este poema lo escribió Bertolt Brecht en 1939. Los tiempos han cambiado: hoy ya no se muere uno por denunciar que quieren la guerra. Puede repetirse mil veces, con tiza o en digital, y nadie escucha. Pero ya que puedo, lo diré una vez más.

Quieren la guerra. El bombardeo de Gaza por parte de Israel no es un intento de acabar con Hamás. Tampoco es un error estratégico. Tampoco una reacción emocional desmedida. Ni siquiera una búsqueda de votos de la ultraderecha. Es un intento desesperado de supervivencia de Israel. Es un esfuerzo supremo de sembrar odio y garantizarse un ambiente lo suficientemente hostil como para que mañana sigan saltando chispas, muertos, cohetes, bombas. Para que nunca haya paz.

Israel no tiene otra opción: la paz se ha convertido en un peligro mortal para este Estado. No tendría que haber sido así. Pero durante décadas, sus dirigentes han llevado el país hacia un callejón sin salida, un estado de excepción al que sólo la guerra continua puede dar apariencia de normalidad.


De niño encontré en un libro escolar alemán sobre Geografía de los años setenta un esbozo de las dos posibles soluciones del conflicto: Convertir el territorio de la histórica Palestina en un Estado “binacional” en el que todos los ciudadanos gozaran de los mismos derechos, o bien establecer dos Estados, uno para los judíos y otro para los palestinos, tal y como planteó la ONU en 1948, aunque llevándose el bando judio un territorio sustancialmente mayor que el originalmente adjudicado.

Curiosamente, el autor citado, israelí a juzgar por su apellido, se permitía el lujo de añadir que no creía en ninguna de las dos soluciones. Desde entonces he cavilado cuál era el futuro que sugería el ensayista. Obviamente era el de mantener el conflicto sin resolver.

La primera solución, por la abogan numerosos palestinos, pero también grandes intelectuales israelíes como Ilan Pappé, significaría el fin de Israel tal y como fue planteado por el sionismo hace un siglo: un hogar exclusivo (o casi) para judíos, o para lo que las autoridades de ese Estado entiendan como “judíos”. Sería simplemente un país más. Un país normal.

El sionismo fue un afán comprensible a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando estaban en boga las ideologías nacionalistas, decididas a construir Estados con una única “etnia”, alemana, húngara, turca, armenia, kurda… Que el mito bíblico de una descendencia genética común del “pueblo” judío, míto comparable a la virginidad de María o la existencia eterna del Corán, se encuadrara en este nacionalismo como si fuera una realidad histórica, es una de las mayores paradojas de la Historia; sería el mayor ridículo que haya hecho la humanidad, si sus resultados no fueran tan sangrientos, si no se lo hubiesen tomado en serio Hitler y sus secuaces.

Pero tras un siglo de doctrina sionista, esta convicción de necesitar un “Estado judío” es tan arraigada que es imposible dar marcha atrás, argumenta Uri Avnery, gran camarada de Pappé en el Qué y gran adversario suyo en el Cómo. Queda la otra solución, la biestatal, fácil, rápida, al alcance de mano, aprobada por la comunidad internacional, por Estados Unidos, por la UE, por la Liga Árabe, por la Autoridad Palestina y, con ciertas reservas perfectamente superables, hasta por Hamas. De boquilla, incluso por Israel.

¿Por qué no se lleva a cabo, pues? ¿Por qué, en lugar de irse evacuando a los 250.000 colonos extremistas de los Territorios Ocupados de Cisjordania, primer paso para devolver una coherencia territorial a una futura palestina, el Gobierno de Israel financia y protege, con enormes fondos y mayores despliegues militares, estos asentamientos cuya existencia es un crimen de guerra según la Convención de Ginebra? ¿Por qué Israel se niega en las negociaciones a definir cuáles serán sus fronteras?

Porque el establecimiento del Estado palestino acabaría con la guerra. Y es lo único que Israel no se puede permitir: renunciar a la guerra.

Porque Israel no es un país normal. Ha elegido no serlo. Ha elegido ser un país exclusivo para un colectivo que por imperativo religioso se cree una “etnia” en lugar de saberse un colectivo religioso. Y que de tanto confundir etnia con religión, biología con biblia, cromosoma con dios, ha acabado bifurcado en una teocracia agnóstica.

“¿Ves a éstos? Los de negro. No, a éstos nunca los monto en autostop. Los odio. Muchísimo más que a… más que a los árabes no puedo decir, porque a los árabes no los odio”. El viejo kibbutznik Uri hizo un movimiento de mano hacia unos jóvenes en el arcén de la carretera, vestidos de negro, con sombreros negros sobre los rizos de las sienes. Ultraortodoxos. Haredim, se llaman en Israel.

Una secta nacida en la Europa oriental del siglo XIX, los haredíes eran los mayores adversarios del sionismo agnóstico, pero una vez establecido Israel fueron aprovechándose del atractivo económico de un Estado dedicado a subvencionar a todo judío que quisiera asentarse en su territorio. Tienen tanto en común con un israelí de Tel Aviv como un talibán afgano con un alemán, salvo que no abogan por la lucha armada. Por la lucha, sí: en sus barrios, nadie debe romper las normas que consideran judías. Con una media de seis o siete hijos por familia, sus barrios se extienden cada día, sobre una alfombra roja extendida por los políticos que cortejan su fuerza de votos.

No habrá que esperar hasta dentro de medio siglo, cuando según la curva demográfica serán mayoría. Mucho antes, numeroso israelíes laicos, hartos de que se les escupa a sus hijas si no van con manga larga en verano, se irán, primero de Jerusalén, luego del país. Tel Aviv quedará como un gueto de laicos, un reducto de quienes se consideran los herederos del sionismo verdadero, la ideología agnóstica, marxista, que quiso crear un “nuevo judío” sin rezos ni sombreros. “En el kibbutz nos duchábamos juntos chicos y chicas. Estos están poniendo playas separadas para hombres y mujeres”, decía Uri. El que los haredíes se hagan con el país fundado por quienes querían acabar de una vez por todas con los rabinos y las sinagogas, es otro de los tristes chistes de la Historia.

Uri sacó una conclusión: “Si los árabes fueran listos, se quedarían quietecitos unos años. Sin atentados suicidas. Entonces, sin esa continua presión de un enemigo común, empezaríamos a ocuparnos de nosotros mismos. Y nos daríamos cuenta de que nuestras sociedades son irreconciliables. Estallaría la guerra civil”.

Este diálogo tuvo lugar en 2001. Desde entonces han cesado los ataques suicidas. Cisjordania está quieta, aguantando en silencio los crímenes diarios de los colonos – criminales de guerra según la ley internacional – y sólo Hamas le daba un poco de esperanza a Israel, un poco de la violencia cotidiana que necesita para sobrevivir. Hasta que, a primeros de junio, se acabó lo que se daba: Hamas dio su acuerdo a un gobierno de unidad palestina, sin exigir siquiera una participación efectiva. La paz parecía a la vuelta de la esquina. ¡Alerta roja!

A todo eso, encima Irán, que tantas veces ha servido de espantapájaros para la esquiva paloma de la paz, con media Europa prediciendo por cuarta, quinta y sexta vez el ataque inmediato e inevitable, está ahora tomándose cafés en Viena, con Bruselas certificando una “buena atmósfera” en las negociaciones nucleares. La situación parecía desesperada.

Nunca sabremos quién dio días después la orden de secuestrar y asesinar a tres adolescentes israelíes en una carretera de Cisjordania, rodeada por unidades militares israelíes. Sí sabemos que el Gobierno israelí utilizó ese secuestro, ocultando que ya se había verificado la muerte de los jóvenes, para construir una campaña de odio contra “los árabes” que habría hecho sonrojarse a un fascista veterano y para lanzar una campaña de detenciones, robos, saqueos y asesinatos por toda Cisjordania. Sin éxito. Sólo tras un bombardeo aéreo que mató a siete miembros de Hamas, por fin la milicia de Gaza empezó a lanzar cohetes. ¡Eureka!

Por fin, Israel pudo volver a afianzarse. Mesarse los cabellos por estar obligada a “vivir bajo la amenaza yihadista”, invocar el “derecho a autodefensa”, ponerle sirenas de alarma como música de fondo al adoctrinamiento de los niños en los colegios y a las colectas de dinero en Estados Unidos – done un búnker – , en fin, volver a respirar con alivio.

Porque así funciona el círculo vicioso que mantiene con vida al Estado, a sus elites políticas, a sus industrias armamentísticas, a sus lobbies internacionales, a sus ciudadanos con tanta afición a la ceguera: Israel mata a unos cientos de palestinos, suscita algunas condenas internacionales, unas cuantas manifestaciones y con suerte, editoriales en la prensa, y puede afirmar con orgullo que “todo el mundo está en contra de Israel”. Y si todo el mundo está en contra de Israel, evidentemente la culpa es del mundo que no soporta la existencia de Israel y estará en contra de Israel para los siglos de los siglos, amén. De manera que toda cosa llamada Naciones Unidas y toda convención de Ginebra no son más que ardides para acabar con Israel, así que no cumplir con nada de lo que digan es la única vía recta para el pueblo elegido.

Lo del pueblo elegido sólo lo dicen los rabinos, desde luego. Los ministros se contentan con invocar la divinidad del “antisemitismo”, en cuyo altar se sacrificarán cientos de niños palestinos. Porque sólo el Antisemitismo, con mayúscula, es lo que justifica la existencia de un país declarado “hogar judío”.

Si este círculo vicioso se rompiera, se podría descubrir que en el último medio siglo, el mundo ha aprendido a prescindir de mitos bíblicos y que el concepto de un Estado “étnico” no es acorde a la Carta de Derechos Humanos. Que los fundamentos del sionismo – la ficción bíblica de que un tal Dios prometió a “los judíos” una tierra situada entre Jordán y Mediterráneo, y su derivado seudocientífico de un “pueblo judío” dispersado desde esta tierra por el resto de países – no son más que una estafa. Que Israel es un anacronismo.

Claro que la existencia de Israel se justifica, desde el punto de vista del derecho internacional, simplemente con su existencia: sería contrario a los derechos humanos de sus ciudadanos si alguien quisiera forzarles a disolver su Estado. Pero Israel no puede permitirse el lujo de reconocer el concepto de derechos humanos mientras insista en otorgar más derechos a un neoyorquino con abuela judía que a un nativo que no tenga abuela judía.

Tal y como está planteada ahora, Israel es un Estado imposible, porque sus ciudadanos no son quienes lo habitan sino quienes son afiliados de una religión determinada, aunque no se la crean siquiera. Es decir, sus ciudadanos son personas de todo el planeta siempre que así lo definan los rabinos de Israel: una especia de teocracia cósmica.

Esta paradoja quedará en evidencia y quedará en ridículo al firmarse la paz. Israel tendría que reinventarse como país democrático, es decir, renunciando al sionismo como ideología oficial. Algo que es más difícil con cada día que pasa, cada día en el que se adoctrina a los niños en el colegio, se les enseña a adorar las armas y saberse el pueblo elegido. De manera que el círculo vicioso ha de seguir.

Pero nadie se puede bañar dos veces en el mismo río de sangre y nada en el cosmos descríbe círculos: todo avanza en espiral. Una espiral de violencia que con cada nueva vuelta tendrá que ir a más para producir el mismo efecto de rabia, furia y odio en el resto del mundo y el mismo nivel de nacionalismo fanático entre sus ciudadanos, rodeados – eso creen – de hordas antisemitas. Entre ese nacionalismo fanático armado, dispuesto a quemar vivos a “los árabes”, y el fanatismo religioso de los haredíes, dispuesto a borrar a las mujeres hasta de las fotografías, se halla el futuro de Israel.

Donde acabará la espiral no es fácil de predecir. Pero no será un espectáculo bonito. En todo caso, su fin no será la desaparición del pueblo palestino. Será el suicidio de Israel.

viernes, 4 de julio de 2014

Juntos vivieron, juntos murieron

En la madrugada del 4 de julio de 1976, fueron asesinados en la Parroquia de San Patricio los sacerdotes de la comunidad palotina: Alfredo Leaden (57 años, delegado de la Congregación de los Palotinos Irlandeses), Pedro Duffau (65 años, profesor) y Alfredo Kelly (40 años, director del Seminario de Catequesis en Belgrano y profesor en el Colegio de las Esclavas del Santísimo Sacramento) y los seminaristas Salvador Barbeito (24 años, profesor de filosofía, psicología y catequista además de rector del Colegio San Marón) y Emilio Barletti (25 años profesor).

La noche del crimen, Luis Pinasco, Guillermo Silva y Julio Víctor Martínez vieron dos autos estacionados y ocupados frente a la Parroquia que les resultaba sospechoso. Martínez era hijo de un militar y pensó que podría tratarse de un atentado contra su padre, y denunció el hecho en la Comisaría Nº 37.

Respondieron con el envío de un patrullero al mando del Oficial Miguel Angel Romano quien habló con las personas de los vehículos para luego marcharse.

Horas más tarde Silva y Pinasco vieron cómo un grupo de personas con armas largas salían de los autos y entraban a la iglesia.

En la mañana, las personas que ingresaban a la Parroquia se encontraron con la mayor mayor tragedia de la Iglesia Católica Argentina: cinco cuerpos ensangrentados, boca abajo y alineados sobre una alfombra roja, al lado del cuerpo del seminarista Barbeito un dibujo de Mafalda que se encontraba en una de las habitaciones en el que el personaje señalando un bastón de policía decía "este es el palito abollar ideologías" y varias leyendas reivindicando la masacre: "Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son M.S.T.M." siglas del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo.

Al día siguiente La Nacíon escribía: "Elementos subversivos asesinaron cobardemente a los sacerdotes y seminaristas. El vandálico hecho fue cometido en dependencias de la iglesia San Patricio, lo cual demuestra que sus autores, además de no tener Patria, tampoco tienen Dios".

En la misa celebrada por el padre palotino Roberto Favre valientemente expresó: "No puede haber voces discordantes en la reprobación de estos hechos. Tenemos necesidad de buscar más que nunca la justicia, la verdad y el amor para ponerlas al servicio de la paz... Hay que rogar a Dios no sólo por los muertos, sino también por las innumerables desapariciones que se conocen día a día... En este momento debemos reclamar a todos aquellos que tienen alguna responsabilidad, que realicen todos los esfuerzos posibles para que se retorne al Estado de Derecho que requiere todo pueblo civilizado.

Hubo varias investigaciones sobre la masacre. La de Iglesia, la del juez Guillermo Rivarola en los años 1976 y 1977, siendo el fiscal a cargo Julio César Strassera (que obviamente quedó en nad), la de 1984 a cargo de Néstor Blondi que finalmente declaró el delito perescripto y la más exhaustiva y confiable a cargo del periodista Eduardo Kimel.

No hay condenas, salvo para el periodista: una año de prisión en suspenso y 20.000 pesos-dólares a pagar al juez de la dictadura, Guillermo Rivarola, quien se sintió ofendido por lo que se puede leer en la página 125 de la segunda edición del libro "La masacre de San Patricio":

"El juez Rivarola realizó todos los trámites inherentes. Acopió los partes policiales con las primeras informaciones, solicitó y obtuvo las pericias forenses y las balísticas. Hizo comparecer a una buena parte de las personas que podían aportar datos para el esclarecimiento. Sin embargo, la lectura de las fojas judiciales conduce a una primera pregunta: ¿Se quería realmente llegar a una pista que condujera a los victimarios? La actuación de los jueces durante la dictadura fue, en general, condescendiente, cuando no cómplice de la represión dictatorial. En el caso de los palotinos, el juez Rivarola cumplió con la mayoría de los requisitos formales de la investigación, aunque resulta ostensible que una serie elementos decisivos para la elucidación del asesinato no fueron tomados en cuenta. La evidencia de que la orden del crimen había partido de la entraña del poder militar paralizó la pesquisa, llevándola a un punto muerto."

Condena que tras diez años, varias apelaciones y con la solidaridad de personalidades y organizaciones del ámbito nacional e internacional fue revertida un año después de la muerte de Kimel.

La causa fue reabierta y está a cargo del juez federal, Dr. Sergio Torres.

Un hecho colateral a esta masacre se produjo a raíz de la reacción de algunos miembros de la iglesia. Un mes después fue secuestrado Mariano Grondona, al liberarlo sus captores le indicaron que debía llevar un mensaje a los obispos: que si seguían tolerando a sacerdotes de izquierda "roseguirían los episodios como el de los palotinos y sufrirían una escalada hacia la jerarquía eclesiástica.

Grondona comunicó el mensaje al Nuncio Pío Laghi y al vicario castrense Monseñor Tortolo, pero no hizo denuncia alguna del secuestro ni puso el hecho en conocimiento de la justicia hasta 1984.

Hay mucho material respecto de este crimen, entre otros el documental 4 de Julio, la masacre de San Patricio:

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