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sábado, 10 de octubre de 2015

Perón y la Doctrina

Recorriendo blogs compañeros me encontré con un interesante posteo, cuyo título lo dice todo: LA NECESIDAD DE FORMARSE EN LA DOCTRINA.

Y entre otras cuestiones no menos interesantes para aplicar en éste y todos los momentos, dice: " 'Una doctrina hoy excelente puede resultar un anacronismo dentro de pocos años, a fuerza de no evolucionar y de no adaptarse a las nuevas necesidades' (Perón).

Ahora bien, la doctrina por la doctrina misma no tiene mucho sentido, al menos para los peronistas, lo importante de la doctrina -además de la consistencia ideológica claro- es la posibilidad de inculcarla.

Resalto la palabra "inculcarla", pues Perón no habla que la doctrina debe transmitirse, o enseñarse, dice inculcarla; que para el pensamiento de Perón significaba que no era suficiente conocer la doctrina: lo fundamental es sentirla, y lo más importante es amarla.

Para Perón no alcanza con solo tener el conocimiento, incluso tampoco alcanza tener el sentimiento, lo que resulta imperioso para Perón es tener MÍSTICA, que es la verdadera fuerza motriz que impulsa a la realización y al sacrificio para esa realización".


Para comentar o leer completo el posteo, ingresá acá: LA NECESIDAD DE FORMARSE EN LA DOCTRINA.

domingo, 5 de agosto de 2012

Presos sueltos


Nunca hubo denuncia, nadie vio una agresión, no se conocen heridos ni muertos. Quiere decir que los presos que son sacados de la cárcel por el Gobierno para formar grupos de choque tienen la complicidad de los grandes medios que no dan cuenta de esos hechos. Resulta abstruso, pero los grandes medios que no han denunciado nunca que se produjeran estos ataques son los mismos que machacan permanentemente que los sacan para hacerlos, como si la gravedad estuviera en sacarlos y no en supuestos ataques que no se han denunciado porque nunca ocurrieron.

Además, y como es de público conocimiento, si no fuera por los presos que el Gobierno saca de las cárceles no podría llenar ni una bañadera y no tendría militantes para hacer política. Más abstruso todavía es pensar que el Gobierno que ganó con el 55 por ciento de los votos, que acaba de incorporar en masa a una generación de nuevos militantes y el que más ha movilizado en los últimos cincuenta años, necesita sacar a los presos para hacer política.

Hay un mundo virtual esquizofrénico que enferma a la sociedad. Y al mismo tiempo es un arma cargada a punto de disparar. No importa que la mentira sea contradictoria, que no tenga sustento. Por el solo hecho de presentarla como una verdad, el público tiene que aceptarla. Pero resulta enfermante recibir un mensaje mentiroso con todos los atributos de la verdad. En esa digresión hay un germen de locura y violencia. Porque además se trata de un tema que tiene que ver con la sobrevivencia. Se toma un hecho de los más positivos que puede generar la militancia política, se lo da vuelta y demoniza y finalmente se difunde el miedo: “Los peores asesinos son sacados para ir a los actos K”.

Ya no se trata de un problema de enfoque, ni de pensar diferente, de ser “independiente” o de asumir una mirada crítica. En esa esquizofrenia inducida –porque el absurdo es tan evidente y la información reclama agresivamente ser aceptada con esa tosquedad– está la intención del comunicador de imponer que su discurso sea más valorado que la realidad. El periodista le está diciendo a su público: “La realidad soy yo” y desde ese poder le agrega: “Te van a matar”.

El comunicador o el medio asumen así un protagonismo narcisista, centrado en sí, donde desplaza al público o a lo público. Es público de sí mismo y lo otro sólo existe en tanto lo vea y escuche y lo demás importa un pepino. Es uno de los peligros del ejercicio del periodismo en una era, o en el marco de una cultura, donde la fama es más fuerte que el prestigio, por lo que se está dispuesto a sacrificar reputación para tener más de notoriedad. Son los riesgos también de ejercer esta profesión cuando hay un gobierno que realiza cambios en la sociedad que terminan con el paternalismo del centroderecha y enfurecen a las grandes empresas periodísticas.

El encarnizamiento de Clarín –a través de Jorge Lanata– contra Víctor Hugo Morales tiene algo de esa patología y además toma la forma de una operación político mediática. La parte más importante de la carrera profesional de Víctor Hugo transcurrió en Argentina. Resulta hasta sospechoso que se publique un libro en Uruguay para que se venda más y tenga más repercusión en Argentina. La intención es evidente: se hace en Uruguay para darle más visos de credibilidad a una información que objetivamente tiene más el aspecto de un pequeño chisme. Los autores del libro contra Morales han publicado otros sobre los tupamaros en los cuales tratan de instalar lo mismo que en Argentina quieren hacer los seguidores de Cecilia Pando en relación con lo que llaman “la verdad histórica”.

La denuncia de haber sido amigo de un militar durante la dictadura en Uruguay resulta insólita porque proviene de un medio que estuvo asociado a la dictadura en Argentina. La información del libro no tiene interés periodístico porque la anécdota que cuenta es mínima si no fuera inflada y adornada o si se la compara con la relación que tuvo con la dictadura el medio donde trabaja Lanata. La única consecuencia que buscan es neutralizar la proyección de Morales como comunicador. Pero no lo hacen, en todo caso, por la vía más legítima de desmenuzar su discurso, de buscarle ausencias o contradicciones, sino que buscan el ataque personal. Le pondrán mil excusas, pero allí, en ese mecanismo artero que usan para atacarlo, queda expuesta la actitud miserable. Todos los ataques que le han hecho a Víctor Hugo Morales fueron desde su vida privada: sus amistades, lo que gana o deja de ganar o lo que les paga o no a sus colaboradores. Eso es mal periodismo. Si ninguno de sus atacantes cuestionó su discurso será porque lo consideran verídico o inatacable. En realidad, como se trata de una operación no quieren aparecer atacando lo único que les interesa. Prefieren hacerlo en forma indirecta, destruyéndolo a él como emisor.

Mal le va a una Argentina cuyo gobierno trata como seres humanos a sus peores reos, un país que tiene un periodista que estuvo preso, era vigilado por los servicios de inteligencia de la dictadura y que debió exiliarse, pero que una vez saludó a un militar.

De mal en peor, porque así como el ataque personal contra Víctor Hugo Morales busca silenciar su voz, el amarillismo utilizado en la información sobre las cárceles busca también frenar uno de los pocos avances que se han logrado en políticas penitenciarias que en general mantienen su rasgo feudal de castigos, maltratos y reproductores de delincuentes. De la misma manera busca demonizar una de las actividades más solidarias que puede realizar un activista político, religioso o estudiantil de cualquier signo.

Una parte importante de la sociedad piensa que ayudar a los pobres y a los enfermos es solidario, pero ayudar a los presos es pasarse al bando de la delincuencia. Esa parte de la sociedad lo ve así y el amarillismo echa raíz en esa mirada: la cárcel tiene que ser castigo y revancha de la sociedad; un delincuente nunca dejará de serlo; la vida de un delincuente tiene que ser un eterno entrar y salir de la cárcel porque en definitiva no se trata de seres humanos con posibilidad de cambio. Son algunas de las verdades de esa creencia tan extendida.

Sin embargo, si hay una posibilidad de cambio, tendría que estar en la cárcel, siempre que ésta no reproduzca las mismas condiciones que hicieron al delincuente. Por lo general, las cárceles son amplificadoras de esas condiciones y por lo tanto toman la forma de fábricas de delincuencia. Con otras políticas sería posible cortar ese destino eterno de entrar y salir del calabozo. Esa posibilidad está en resocializar a los detenidos. Hay organizaciones que intentan llevar esas actividades a la vida carcelaria. Franja Morada lo hizo en los ’80 cuando se crearon las delegaciones de la UBA en las cárceles. En ese momento Sergio Schoklender fue uno de sus referentes y se trataba de una agrupación política haciendo actividades que en última instancia eran educativas, pero también políticas.

No ha habido cambios de fondo en este tema, pero sí intentos que por mínimos que hayan sido para muchos detenidos marcaron la diferencia entre la vida y la muerte o la reincidencia. El Vatayón Militante y el titular del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel, encarnan uno de los ensayos más importantes para abordar una tarea que la mayoría desprecia o de la que pocos quieren hacerse cargo. Son políticas de resocialización y trato humano que, con altibajos y muchos tropiezos, han permitido bajar el índice de reincidencia de más del 50 por ciento que había antes, a menos del 22 por ciento.

Se habla de politizar las cárceles como si se tratara de una picardía de punteros o capos carcelarios. Lo que llaman “politización” en todo caso es incluso una forma de resocializar, de asumir una responsabilidad frente a la comunidad, de relacionarse con ella a partir de esa responsabilidad, pero es perverso pensar que una fuerza política necesite reclutar allí dentro. Es más, los dirigentes políticos de las diferentes fuerzas deberían dar charlas o participar en actividades en los penales. Una persona no pierde su condición humana al ingresar a una cárcel por haber cometido un delito, por grave que sea, y además una forma de luchar contra la inseguridad es disminuir el índice de reincidencia.

La militancia se basa en el deseo de transformar a la sociedad. Sobre ese deseo se genera la participación en las cárceles para organizar actos culturales, talleres de música, de murga, de teatro o de fotografía que por supuesto también son políticos. No se organizan mitines políticos. Son organizaciones políticas que organizan actividades que por lo tanto también tienen una esencia política y hasta se diría que es lo mejor de la política, porque es la que se atreve a afrontar las situaciones más difíciles allí donde las agrupaciones partidarias tendrán un rédito mínimo si es que lo tienen. Y por eso es una militancia que muy pocos realizan y que muchos debieran realizar.

lunes, 30 de julio de 2012

Vatayón Militante: ¿y ahora que?

Vatayón Militante habló acá. También lo hicieron Alak, Anibal Fernández, Horacio Verbitsky y  hasta la Presidenta.

Acá tenés una prueba (una de tantas):


Yo pregunto, sobre todo a aquellos que están obsesionados con el tema de la inseguridad: ¿que es lo que hacen además de instalar alarmas, comprarse perros grandes o poner rejas?

Vatayón Militante hace esto que hace. Y es posible por que está este Gobierno y por que el Director del Servicio Penitenciario Federal es un Compañero como Víctor Hortel. Por que además del mandato constitucional de lo que debe ser una cárcel, de posiciones ideológicas y demás cuestiones que aburren a los detractores, su trabajo intenta aportar un grano de arena para la solución de un problema que les quita el sueño.

Desde ese punto de vista les propongo que sigan leales a su propio egoísmo, y no les pido que aplaudan o apoyen, pero que al menos no critiquen. Por que las personas privadas de su libertad en algún momento van a salir (en un mes, en 10 años, en 20...), y que salgan con otra perspectiva que los incentive a no volver nunca más a una cárcel nos beneficia a todos. Y los Compañeros del Vatayón ponen el cuerpo, la cara, el nombre, el tiempo, entre otras cosas, para alcanzar ese objetivo.

Y si tienen una idea mejor, proponganla y llévenla a cabo. Capáz que algún día coincidimos en alguna actividad.

A la opereta de Clarín, les contesto con Iorio:

Ya fue, se ahogó en su nada
nuestro contrincante.
Perdió, duró lo que
un pedo en el aire.


Triunfo (en Vivo)- Almafuerte

Vatayon Militante: Toda cultura es política

A continuación el comunicado de Vatayón Militante, que también lo podés leer acá y acá:

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
En noviembre del año pasado nosotros, el Vatayón Militante, organizamos una jornada cultural en el local que nos prestaban en Corrientes y Dorrego, Chacarita, dentro de la Comuna 15. A ese evento, fueron invitados e invitadas personas privadas de su libertad, que participaban de los talleres formales de educación de diferentes penales bajo la órbita del Servicio Penitenciario Federal, cuyo director es el compañero Víctor Hortel.

Una semana antes del evento, se hicieron presentes agentes del Servicio a analizar, chequear y detectar qué cuestiones de seguridad eran pertinentes para poder a llevar a cabo dicha gesta, dicho encuentro, dicha situación.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
El día, finalmente llegó. El gran despliegue de camiones del SPF, agentes con sus ropas de trabajo y autos particulares, llamaron la atención del barrio. Ingresaron las personas privadas de su libertad al local y se dividieron en sectores. Cada uno de los sectores, tenía como consigna a un mínimo de cinco guardias, todos ellos, adentro del evento, vestidos de civil.

En esa jornada, sólo se sirvió pizza y gaseosa, estando terminantemente prohibida la venta de cualquier tipo de bebida alcohólica.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
Vinieron internas que bailaron sus danzas típicas regionales, vino Olga Guzmán, la interna también famosa que leyó sus poemas editados. Hubo un número de tango para todos nosotros, y luego un número de percusión a cargo de la gente de educación del penal de Ezeiza.

También hubo otros números musicales, y un karaoke en el que cantábamos personas privadas de su libertad y personas privadas del encierro. Todo dentro del marco de una jornada cultural. Y como toda la cultura es política, y nosotros no escondemos nunca nada, hacemos política y la política la planteamos, entre otros aspectos, desde la cultura.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
Así, se dieron momentos de enorme compañerismo, de inclusión y visibilización: el evento fue publicado una semana antes y la convocatoria era abierta a cualquiera que quisiera venir, de cualquier lugar, con entrada totalmente gratis. Fue uno de los eventos a los que más gente concurrió, en la historia del Vatayón.

Y para nosotros, cada uno y una de las personas privadas de su libertad, son exactamente iguales: ya fueron condenados o están esperando una condena o un veredicto por el delito que cometieron o no. Desde ese lugar, desde la deuda social que debe recoger la sociedad y con ésta, la militancia, es que trabajamos con todos los internos e internas, en igual condiciones. Jamás nosotros preguntamos a ninguno o ninguna por qué están en una cárcel, pero siempre les pedimos que nos pregunten a nosotros por qué y para qué estamos allí, y si un caso tiene relevancia pública, es una cuestión incidental: todos y todas las personas privadas de su libertad, son exactamente iguales.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
La respuesta, con aristas, es siempre la misma: estamos allí porque creemos en un proyecto de país inclusivo, de igualdad, justo y soberano. Un país y un estado que está trazado por la matriz política desde que Néstor nos devolvió a todos a la decisión como un factor determinante. Un gobierno en el que Cristina nos enseña día a día que el único agente de cambio es la política.

Y porque creemos y sabemos que la cultura siempre es política, hacemos política desde la cultura. Porque todo es política. Cada decisión es política. Cada momento en el que interactuamos con otra persona en cualquier estrato, es política y cuando dejamos de hacerlo, también estamos haciendo política. Porque la política es decisión.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
El Vatayón, por otro lado, no decide quién viene y quién no: eso lo decide en primera instancia el interno que se anota en el evento, y luego debe ser autorizado por cada juez en particular, de cada juzgado en especial, analizando cada caso específico y el juez es quien firma esa salida transitoria, que es parte del derecho de la persona privada de su libertad.

Más acá de la cuestión, cada video y cada foto que publican los grandes medios opositores y desestabilizadores, son propiedad de Vatayón, y están publicados tanto en el Facebook de la agrupación, como en el canal de Youtube de la misma.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
La investigación, entonces, no fue más que una nariz metida en un lugar al que cualquiera puede acceder, desde el día que hacemos cada una de las cosas. Nada de lo que hacemos está oculto. Nada de lo que hacemos no se puede mostrar. Todo es para todos y todas.

Y ese todo, es, siempre y ante todo, político.

"Cambio, es el nombre del futuro"
Néstor Carlos Kirchner

Firman: Juan Soriano (Referente del Vatayón) y Diana Pinasco (Coordinadora general de Talleres y Actividades Culturales de Vatayón)

Fotos publicadas en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)

sábado, 19 de noviembre de 2011

Encuentro en el Penal de Marcos Paz

La camioneta del SPF en la que fuimos.
Cuando arreglamos una serie de actividades con Victor Hortel, director del Servicio Penitenciario Federal, para realizar en diferentes penales, no pensabamos que nos ibamos a encontrar con una persona con este nivel de pragmatismo.

Porque nos juntamos un jueves, y al martes ya estabamos subiendo a una camioneta, rumbo a Marcos Paz.

Penal de Marcos Paz.
Y ahí fuimos.

Un viaje largo, divertido, profundo en su sen- sibilidad y lleno de incertidumbre porque en efecto, estabamos yendo y para muchos de los 11 miembros del Vatayón Militante que fuimos, era la primera vez que nos acercabamos a una cárcel.

Para otros no, pero esa, es también nuestra, y a su vez es otra historia.

Caminos de tierra, rutas y finalmente llegamos.

La llegada.
Bajamos llenos de ideas, llenos de una dulce tensión y sin saber exactamente cómo se iban a desarrollar las cosas.

Entonces nos presentaron a las autoridades del lugar y nos invitaron a un salón de actos bastante grande.

Ahí había un escenario y un cartel en el que leíamos "CONCURSO DE TALENTOS".

Era la final de un trabajo sostenido de un tiempo a esta parte: músicos, bailarines, cantantes, todos internos, que llegaban a la instancia final para representar al penal frente a otros penales.

Nos sientan adelante de todos y Victor Hortel, el director, invita a uno de nosotros a ser el jurado, siendo el jurado de sólo tres personas: Juan Acosta, el artista, Laura Lo Presti, la Jefa de Gabinete del Servicio Penitenciario, y un miembro del Vatayón.

Vatayón Militante.
Hortel nos invitó a poner nuestra bandera sobre el escenario y así lo hicimos.

Entonces, un interno los pre- sentaba desde el micrófono y cada artista demos- traba su talento: un cantante de folklore, un cantante de cumbia, un trío romántico de baladas, un bailarín, un cantante de tango que empezó con su guitarra (guitarra construída entera en el penal por los participantes del taller de instrumentos) y terminó erizándonos la piel a capella, un paraguayo que cantó una ranchera hermosa y sentida, un bailarín de ritmos latinos con una gracia superlativa, un humorista, un dúo de señores mayores cantando una canción propia a dos voces y una guitarra, un cantante al que le faltó su parteneire que sería "un dúo de rock", un cantante de tango que cantó A Mi Manera y aclaró que no era su género y un cantante totalmente desfachatado, de covers de rock, acompañado de un cajón peruano y una guitarra.

Y todos cantaron y ganó el rockero desfachatado, recorriendo el escenario a pura pasión, arengando a la gente, y todos cantando.


Canta un Vatayonero fuera de concurso.
Luego fue el turno de que uno de nosotros suba a cantar: con terror y pánico, dijo que estaba profunda- mente nervioso por estar ahí por primera vez, ya que nunca en su vida había esta- do... en un concurso de talentos.

Entonces terminó esta instancia y nos llevaron a todos a una cancha de basket y en esa cancha se desplegó todo el potencial de la murga del penal, llamada "Los Estudiantes de Marcos Paz".

La Murga, la liberación, la luz, el Diego.

La vibración de esos parches, esos bombos, esos redoblantes y esos bailes, eran una perfecta y maravillosa carta de presentación adrenalínica: una descarga de hombres culpables de sus crimenes, juzgados y encerrados, expresándose a tope, rompiendo las paredes.

Victor Hortel. Redoblante de la murga
"Los Estudiantes de Marcos Paz"
y Director del SPF.
Entonces la murga avanzaba y atrás de todo, un tipo hosco, negro, de camisa blanca, tocaba el redoblante como uno más.

De aspecto temible. Y todos los que nos preguntabamos porqué estaba ahí, teníamos respuesta: estaba ahí porque es Peronista. Y ese pero- nismo es lo que hacía y hace que, como Director del Servicio Penitenciario Federal, Victor Hortel abra las puertas como lo hace y comparta las actividades con todos los internos. Desde atrás.

Los redoblantes seguían, nosotros como Vatayón observábamos y nos acercamos sin ataduras a bailar, a disfrutar, a repensar conceptos.

Alegría. Baile. Festejo. Sonrisas. Realidad Efectiva.

Entendemos que es verdad y aquí es donde se hace carne, aquello de que ningún pibe nace chorro.

Y que es verdad que han sido juzgados y que así como ningún pibe nace chorro, la sociedad y la historia tiene las culpas pertinentes que hacen que una persona llegue a delinquir.

Felicidad.
Que la enorme responsabilidad social que tenemos todos que asumir, en la interacción con los internos se hace carne.

Y así, nos juntamos todos a bailar: guar- dias, internos, la murga, la murga del Club Comunicaciones, también invitada como nosotros, los abogados y todos, viviendo un momento. Encontrándonos en lo que nos hermana: la humanidad.

Así seguimos. Así cantamos.

Luego nos invitaron afuera, al patio en el que nos esperaban tres gazebos con comida y bebidas para todos: internos, guardias, autoridades, y el Vatayón.

Compartiendo.
Compartimos charlas, comparti- mos fotos, compartimos el Encuentro.

Y de allí, entramos con la murga, a todo volúmen, a pura música y parche, primero a la sala de visitas, luego a un pabellón, donde el resto de los internos aplaudían y festejaban, y luego a otro pabellón y luego a otro más.

Y luego empezamos a irnos.

Nos fuimos con la seguridad de volver, con el pedido expreso de que lo hagamos tanto de los internos como de las autoridades.

Nos fuimos con la certeza de que vamos a seguir trabajando, nosotros adentro de los penales, y los internos saliendo a nuestras actividades.

Nos quedamos con la promesa de armar talleres no sólo en ese, sino en todos los penales en los que sea posible.

Estamos armando todo lo que tiene que ver con murales, teatro, literatura, música, tango y otros menesteres.

Porque es la realidad efectiva que le debemos a Perón.

Porque es la responsabilidad social que los militantes debemos asumir.

Y porque será felicidad, o no será nada.


V!

Vatayón Militante

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