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martes, 22 de octubre de 2013

Pingüinos para siempre

Video homenaje al mejor de los nuestros realizado por los Compañeros de Vatayón en el que estamos todos, el Evita, la Tupac, la 26 de Julio, el comedor Los Pibes, los sueltos, el pingüino mayor, la pingüina, las pingüinitas y pingüinitos... Todos!

Disfrutalo, compartilo.

sábado, 23 de marzo de 2013

Vatayón Militante y las patas de la mentira


El juez federal Sebastián Ramos desestimó la denuncia contra el Servicio Penitenciario Federal porque consideró que no hubo "delito de acción pública" en las salidas habilitadas a personas privadas de su libertad en cumplimiento de condenas o procesados por delitos graves para participar de actividades culturales.

En un fallo de 10 páginas basado en la investigación del fiscal Eduardo Taiano, el magistrado resolvió "desestimar" la denuncia y "proceder a su inmediato archivo".

En los primeros párrafos del fallo se aclara que la investigación judicial se inició "en virtud de la denuncia presentada por el diputado nacional Carlos Comi, el día 31 de julio próximo pasado, ante la fiscalía Federal número 8".

Escueto, sencillo, veraz. En los días posteriores los medios que le dedicaron tapas, títulos, notas, comentarios... nada. Hubo excepciones, un par dijeron algo, pero mal. Hablaron de la causa iniciada por la salida de los presos de Vatayón Militante.

Incluso 678 cayó en la trampa y planteó el tema desde la óptica instalada. Me comuniqué con la producción via mail para aclarar, y como creo que no se volvió a tratar el tema pensé en escribir algo.

Por suerte, los compañeros de Vatayón me ahorraron el trabajo, y sin dudas, haciéndolo mejor que yo:

La mentira tiene patas largas


La mentira tiene patas largas y corre mucho más rápido que la verdad: esto, puede sonar molesto pero es la verdad, esa verdad que siempre, desde Vatayón, llevamos como bandera al frente de cada una de las cosas que hacemos.

Cuando Clarín organiza una operación de prensa hecha y derecha, y de derecha, en las manos talentosas para sus artes, las manos limpias de un periodista increíble como Nicolás Pizzi, el objetivo era claro: pegarle a la presidenta, pegarle a la militancia, pegarle a los derechos de cada ciudadano y mancillar a la igualdad, socavando la labor militante de todos los compañeros que buscamos acercar el Estado a los desposeídos, a los invisibilizados por el genocidio cultural de los noventas.

Buscó ese medio, Clarín, y ese “periodista”, pegarle a cada agrupación que en su espacio, y con variopintas formas, buscan profundizar el modelo nacional y popular sembrado y cosechado por Néstor Carlos Kirchner y cultivado y vuelto a sembrar por Cristina Fernández de Kirchner.

Estas patas largas que tiene ese animal llamado mentira, cumplieron con su objetivo inmediato: en base a la denuncia e investigación realizada por el GAPU (Gabriela Michetti, Federico Pinedo y Humberto Schiavoni por el PRO, Patricia Bullrich y Juan Pablo Arenaza por Unión Por Todos, Ricardo Gómez Diez por Propuesta Salteña, Eduardo Amadeo y Eduardo Mondino por el “peronismo” (SIC) y Rafael Pascual por el radicalismo), Vatayón Militante dejó de participar en los penales con sus más de 25 talleres que tenía allí, allí adonde nadie va, y esa velocidad, tuvo el apoyo incondicional y el empuje del multimedio.

No fue ni será de extrañar que los herederos directos del liberalismo capitalista monopólico de lo que se conoció como verdad en los noventas, se disfrace ahora de cordero suave para morder a la cría de los corderos de esta historia.

Engañando a la sociedad en pos de cierta unión e igualdad, el GAPU y el diario Clarín y todos sus repetidores sin talento ni para el mal, golpearon en el cimiento más bravo del modelo nacional y popular, pretendiendo exponer algo que jamás estuvo escondido: todas las acciones de Vatayón eran, son y serán públicas, abiertas y para todos y todas, y todas estas acciones son avisadas a todos y todas con muchos días de antelación, en los medios virtuales, en las volanteadas, y en el boca a boca fraternal entre vecinos.

Clarín, junto a este grupo de políticos, encuentran a sus cómplices para dicha operación de prensa golpista en los resabios oscuros que aún quedan en toda fuerza policial, quienes le suministran los datos abiertamente también en las redes, denunciando lo que para ellos, era un delito: talleres de teatro, talleres de música, talleres de tango, talleres de muralismo.

Nosotros, como Vatayón, siempre supimos que lo que hacíamos lo hacíamos en el marco de la ley, y también siempre entendimos y confiamos en que cada labor realizada en los penales o mismo en las salidas culturales, contaba con la anuencia no ya de un Juez que es un hombre, sino de la Justicia, esa Justicia que necesariamente debe ser de todos los hombres, de todas las mujeres y en definitiva de todas las personas.

Sabíamos y confiábamos en que cada uno de los casos en particular de cada persona privada de su libertad era analizado con la Ley en la mano por cada Juez que entendía cada causa: así se comprobó con la noticia aún fresca, de que toda la denuncia que realizó Nicolás Pizzi y el GAPU, ha quedado para siempre archivada, para siempre en la nada, para siempre en un nuevo intento de golpear, golpear y tratar de mellar.

Cada uno de los militantes de Vatayón ha tenido también alguna repercusión en sus vidas, en sus quehaceres personales, en sus desempeños profesionales, en su interacción con el pueblo: fuimos acusados de sacapresos, fuimos confundidos con privados de su libertad todos los que nunca estuvimos ni sentados en una comisaría, fuimos atacados por propios y extraños, fuimos excluídos, cerrados, expulsados, empujados y como aquella mentira que citaba el principio, tiene las patas largas, otra vez se aplicó con nosotros el controversial e injusto principio de la culpabilidad sobre el de la inocencia.

Desde que Vatayón dejó de participar en los penales en los talleres culturales, muchas cosas han cambiado.

Ahora somos muchos y muchas más que antes, ahora tenemos una hermosa Unidad Básica que se llama Ateneo Presidenta Cristina Fernández en Villa Ortúzar, ahora somos mucho más fuertes, mucho más seguros y nunca dejamos de trabajar, porque como siempre se dijo del kirchnerismo, ante una afrenta, nosotros corremos hacia adelante y enfrentamos al mal con el doble de fuerza y el doble de ganas.

Y así como le quisieron pegar a la militancia de este proyecto nacional y popular pegándole a Vatayón, es que queremos decirles que no han podido.

Queremos contarles que a la militancia no se la derrota con mentiras.

Que a la militancia no se la debilita con operaciones de prensa de oscuros periodistas cuyas fuentes son lo más rancio de las fuerzas de “seguridad”.

Que a la militancia este tipo de acciones que emprendió en su momento el GAPU, las fortalece y la deja mostrando los dientes y más atenta que nunca.

Queremos, desde Vatayón, también, pedir disculpas públicas a cualquier persona que se haya sentido ofendida, molesta o agredida por alguna cosa que hayamos hecho, haciendo la salvedad que nosotros jamás elegimos con qué mujer u hombre privados de su libertad trabajábamos, porque para nosotros, todos los privados y privadas de su libertad son iguales, han sido juzgados y por lo tanto no deben ser juzgados nuevamente.

Agradecemos el apoyo de la Presidenta y Jefa, cuando se desató el “escándalo”.

Agradecemos a los compañeros que supieron estar, y agradece- mos a los que se corrieron a un lado.

También sabemos que todos los medios que nos buscaron para hablar, que mintieron y replicaron, que sacaron más de cien menciones en sus ediciones virtuales o impresas de “Vatayón”, no replicarán ni esta nota, ni la noticia de que todas las denuncias fueron archivadas.

A ellos les decimos que no, no nos han vencido, que la militancia, siempre perdura.

Por último, queremos remarcar nuevamente uno de nuestros leit motiv: toda cultura es política.

Porque toda política, es cultura, y porque desde la cultura, entendida esta como el conocimiento, el arraigo con lo bueno, el arte y el saber, y la responsabilidad de entenderse a cada uno como actores políticos y movilizadores de la historia, es desde donde deben nacer los cambios de épocas, las revoluciones de las eras por venir y la erradicación de la ignominia hacia todos los que de una u otra manera, buscamos hacer.

La realidad, se hace.

V!

Juan Soriano - Diana Pinasco


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Y como dijo Pancho Ibañez: todo tiene que ver con todo

En esta fiebre papal el diario Perfil  destaca una de las tantas actividades de Bergoglio, en este caso en las cárceles impartiendo un mensaje: todos somos hermanos e iguales.

En la nota, el padre Eduardo Lorenzo, capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) explica: "ellos están presos, pero pueden ser felices. Perdieron su libertad, pero no sus derechos y que se cumplan es una de las preocupación de Bergoglio. Es el Papa de los pobres y los humildes, por eso su figura es tan importante en la cárcel".

En una carta enviada al capellán en agosto de 2011, Bergoglio llamó a “desarrollar el bien espiritual y de la calidad y dignidad de la vida de nuestros queridos hermanos privados de la libertad y de sus familiares”.

El artículo fue leido 25.822 veces y recomendado en Facebook en 3.965 oportunidades. Fue en esta red social que lo descubrí, y la recomendación vino de parte de alguien que criticó ferozmente las actividades de Vatayón en las cárceles (sobre todo -como todos- lo de las salidas). Posteó notas infamantes, hizo caso omiso a las explicaciones, a las desmentidas... y que por supuesto ignoró la noticia de que en las mismas no hubo "delito de acción pública.

Salvando las distancias (en muchos aspectos) vengo a descubrir que los compañeros de Vatayón de alguna manera fueron más papistas que el Papa, ya que su militancia estaba encuadrada en esos conceptos, desde la palabra y desde los hechos. Con continuidad, con trabajo (mucho trabajo).

Pero parece que lo que está bien, lo que conmueve a los medios y a "lagente" de Bergoglio, cuando se trata de los feos, sucios y malos militantes es despreciable.

Habemus unos y habemus otros.

martes, 4 de septiembre de 2012

Auch!

El 19-12-2010 Hernán Brienza abrió su serie Apuntes para la militancia: "La toma del Parque Indoamericano mostró la peor cara de nuestra sociedad: xenofobia, racismo, impericia, desgobierno. Fue una fuerte derrota cultural para aquellos que militan en el campo del respeto a la diversidad, el humanismo y la defensa de los sectores populares."

El 26-12-2010 apareció Apuntes para la militancia II donde hace una caracterización de enemigos,adversarios, la situación internacional y analiza las perspectivas para las elecciones del 2011.

El 26-4-2011, Apuntes para la militancia III: "Hoy, casi 40 años después de aquellos sucesos, una nueva juventud está asomándose a la política. Son los muchachos de La Cámpora, la Sindical, el Movimiento Evita, Descamisados, la Corriente, entre otras. Y lo hacen desde la movilización política, bulliciosamente, como lo hace siempre la juventud."

Ayer nos desayunamos con Apuntes para la militancia IV:

La necesidad de debatir sobre la identidad del kirchnerismo.La alternativa es organización y unidad o extinción.

¿Por qué los medios de comunicación opositores la emprenden contra La Cámpora, contra Vatayón Militante, contra la Tupac Amaru?

¿Por qué los grandes periodistas que le dan cobertura –complicidad– a los desaguisados políticos, económicos, republicanos del macrismo ocupan páginas y páginas de sus diarios fiscalizando si algún militante camporista se "afana" un jarrón de algún hotel?

¿Por qué los editorialistas de radio y televisión de la noche a la mañana se obsesionan por los modelitos de alta costura que usan las morochos y morochas del barrio Alto Comedero, allí en las afueras de San Salvador del Jujuy?

¿Por qué incluso los voceros de los sectores dominantes siempre se encuentran más espantados por cualquier tipo de red de tipo clientelista hacia los sectores populares –ya sea en el sur de la Ciudad de Buenos Aires o en el Conurbano– que por políticas clientelares a los lobbies económicos?

No son arranques de moralidad republicana farisea. Tampoco son gestos de hipocresía de aquellos que se rasgan las vestiduras intentando quitar la paja en el ojo ajeno sin sacarse primero la viga en el ojo propio.

Tienen muy en claro por qué lo hacen.

Sencillo: lo hacen porque aprendieron las lecciones que el propio Juan Domingo Perón intentó enseñarles a los peronistas.

En abril de este año, en el acto que se realizó en Vélez, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner realizó una convocatoria significativa. Al cerrar su discurso dijo: "Siempre que el pueblo... siempre que en las circunstancias históricas ha sufrido derrotas... cada vez que los trabajadores han perdido sus conquistas y han retro- cedido... Cada vez que los empresarios nacio- nales se desindustrializa- ron, tuvieron que cerrar sus fábricas o tuvieron que cerrar las persianas. Cada vez que argentinos sin oportunidades se iban afuera. Cada vez que jóvenes hacían filas en las embajadas para irse del país. Cada vez que se iban los científicos por falta de oportunidades era porque antes nos habían dividido y enfrentado entre nosotros y sobre esas diferencias y esos falsos enfrentamientos lucraron unos pocos. Por eso no me voy a cansar una y otra vez casi tercamente de pedirles a todos unidad y organización, y decirles a todos que la historia no se escribe en línea recta con una estilográfica donde siempre todo es prolijito desde el primer renglón hasta el último. Al contrario, la historia tiene marchas y contramarchas, claros y oscuros, avances y retrocesos. Tenemos que tener la claridad aquellos que tenemos la responsabilidad de haber vivido una Argentina dividida, de haber vivido una Argentina enfrentada de tener en la memoria colectiva la necesidad de la unidad nacional. Más aun en un mundo complejo, difícil, como el que estamos viviendo y ante una oportunidad histórica que se nos abre como país y como región."

Golpear a las organizaciones políticas es, entonces, parte de una estrategia política determinada por parte de quienes intentan cortar las posibilidades de crecimiento y duración del peronismo kirchnerista a lo largo del tiempo. Obviamente, no estoy queriendo justificar los errores de Vatayón Militante –al que al menos hay que adjudicarle inocencia y falta de oportunidad–, algún que otro desliz políticamente incorrecto por parte de un par de militantes de la Tupac o el excesivo entusiasmo de La Cámpora por hacer política en los "Talleres de preparación emocional para el parto y el post parto" o en las guarderías para bebés.

Lo que sí quiero significar es que en esas críticas –más allá de la mala intención y de las operaciones mediáticas vergonzantes– se esconden cierta pacatería política y, sobre todo, una concepción liberal conservadora de la vida en comunidad.

El liberalismo conservador (LC) es, como se sabe, un bloque hegemónico minoritario en la historia argentina pero con gran cantidad de recursos económicos, militares y mediáticos para imponerse a lo largo de estos 200 años.

Su concepción de la política es la de "individualización" del ciudadano. Es decir, el hombre y la mujer no son sujetos activos de la vida en común sino simplemente "vecinos", "individuos", "gente" sin derecho a la conciencia ni a la acción política.

En ese sentido son "pre-políticos", ya que entienden a la sociedad como Pax Romana en el mejor de los casos o como la Paz Sepulchrum, como lo han demostrado en 1955 y 1976.

La esfera pública está restringida a los sectores dominantes –como ocurrió en el siglo XIX– o a la clase política profesional pero nunca al "individuo desciudadanizado". A lo sumo puede protestar de vez en cuando contra la clase política pero jamás organizarse y movilizarse para construir "nudos" de poder al interior de la sociedad.

Así, los sindicatos son sólo "mafias", las organizaciones de base siempre "punteros clientelares" y la militancia juvenil "juventudes hitlerianas".

Esta concepción del LC tiene su versión más cruel en sus políticas represivas. Intervención en la CGT, persecuciones a militantes y prohibición de toda actividad política durante las dictaduras –esto el peronismo lo conoce en carne propia, aun cuando hoy los supuestos peronistas que militan en el PRO hagan malabarismo intelectuales negándolo para justificar su defección doctrinaria– y, en versiones más amenas, se trata de una minimalización de la participación ciudadana en la toma de decisiones colectivas –¿las comunas de CABA, bien, gracias, no?– hasta reducirla a la utilización de las bicisendas que permite el poder del LC.

Perón decía que lo que diferencia a la "masa" de un "pueblo" es su capacidad de organización. Esa es la gran lección que siempre ha sabido el LC, pero que nunca pudo hacer suya el propio movimiento nacional y popular: en su versión radical ha logrado constituir un partido orgánico, en su versión peronista, apenas una liga de gobernadores.

En el Prólogo a Conducción política, Perón dice: "Lo único que vence al número es la organización. Y no sólo esto. La organización es lo único que ha conseguido vencer a la muerte. Porque la organización también vence al tiempo. No los hombres, pero sí las organizaciones. Las organizaciones sobreviven a los hombres. Quiere decir que es el único invento del hombre que ha sobrepasado al tiempo. La organización vence, pues, al número y vence al tiempo."

Los tiempos que se avecinan presentan un gran desafío para el peronismo kirchnerista. Y buena parte de su futuro se juega en la solidez, en la fortaleza, pero también en la agilidad de sus estructuras organizacionales.

He viajado por las provincias y he podido comprobar que muchas agrupaciones políticas son hoy poco más que franquicias con derecho a vender merchandising kirchnerista.

Hay localidades en la que existen tres Cámporas diferentes y enemistadas entre sí, lugares donde el Movimiento Evita, Kolina, La Cámpora, Descamisados, Peronismo militante y La Jauretche, por ejemplo, no pueden articular actividades en conjunto por supuestas diferencias irreconciliables.

Ese proceso de autodivisión militante propia del trotskismo por ver quién interpreta mejor el kirchnerismo en el territorio puede convertirse en el principal factor de debilidad estructural para un futuro cercano.

Es decir, si la militancia se resume a una colección de kiosquitos particulares no unirá al kirchnerismo ni el espanto del liberalismo conservador y quedarán condenados a ser cotos de caza de liderazgos localistas.

El otro desafío que debe afrontar es el de la apertura del debate orgánico y programático. A riesgo de convertirme en un burocratista confeso, sostengo que el kirchnerismo se debe a sí mismo un gran debate sobre su identidad, sus formas de organización con representatividad vertical pero también horizontal y territorial, con liderazgos naturales, y renovación de ideas y de figuras políticas.

A riesgo de ser demasiado ingenuo, creo que, así como tras la muerte de Néstor Kirchner era necesario un tiempo de lealtad proba, ante la vecindad de tiempos difíciles urge la posibilidad de construcciones en las que la generosidad y la confianza mutua –si esto es posible en política– sean sustantivas.

Reformulando a Perón y a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sostengo que hoy la alternativa es organización y unidad o extinción.


Los voceros del liberalismo conservador –aun los que se disfrazan de progresistas– lo saben. Por eso disparan hacia las organizaciones políticas. 

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Podemos coincidir mucho, poquito (nada no creo), pero celebro que alguien dé el puntapié inicial en un tema casi tabú para empezar a profundizar un debate que nos debemos.

sábado, 25 de agosto de 2012

Como juega el gato maula con el mísero raton

Me hice una panzada con un cruce twittero entre Eduado Amadeo y Hank Soriano.

Como siempre, como toda la oposición, después de que Clarín les hace la agenda, salen con el compendio de frases hechas, las declaraciones tribuneras y la foto oportunista.

Se necesitan mutuamente. Clarín por que se niega a conformarse como partido opositor. Y la oposición para demostrar que (aunque no parezca) existen, al menos en las notas con las que le retribuyen los servicios prestados.

Cuando aparece alguien que pregunta y repregunta salen rajando con la cola entre las patas o se ofenden.

A continuación el diálogo entre los twitteros. Bah, diálogo al principio, después no sé si Amadeo se desmayó o le fue a preguntar a alguien que puede contestar:

Eduardo Amadeo ‏@eduardoamadeo

CFK acaba de defender con mucha energía la militancia de la Cámpora.Pone la = fuerza en resolver el abandono escolar del 50% de los pibes?

Eduardo Amadeo ‏@eduardoamadeo

Militancia juvenil si, pero dentro de la ley, con educación de calidad; con posibilidad de pensar libremente y sin sacar a pasear asesinos.

Juan Soriano ‏@HankSoriano‏

Hola @eduardoamadeo a las 16 intervienen el Borda con la policía. Vas a ir a defender las causas injustas?

Eduardo Amadeo ‏@eduardoamadeo

@HankSoriano esta seguro q es justa la toma?o es + justo replantear el ámbito urbano para q lo use TODA la comunidad, sin afectar al Borda?

Juan Soriano ‏@HankSoriano

Consulto @eduardoamadeo qué destino le dan a los talleres que allí están funcionando, en qué tiempos y de qué modo?

Eduardo Amadeo ‏@eduardoamadeo

@HankSoriano necesitan TODO el predio para los talleres? la obra que se planea, es positiva para la comunidad en una zona abandonada?

Juan Soriano ‏@HankSoriano

Le hice otra pregunta @eduardoamadeo. Ante su defensa de la intervención y desalojo, estimo que sabrá qué será de los talleres. Sabe?

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Le consulto @eduardoamadeo alguna cosa más: qué talleres se dan? Cuántas personas participan? Qué se va a hacer en el predio?

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Y un poco más @eduardoamadeo : lo que se desarrolle ahí, qué fines tiene? La vida de las personas que ahora están en el Borda, mejora?

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Y dos más @eduardoamadeo : no hay otro lugar para hacer lo que está planeado? Cuántas personas usan los talleres? Espero sus respuestas.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Espero @eduardoamadeo que me de respuestas acordes a las preguntas. Porque luego, le quiero preguntar otra cosa.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Le quiero preguntar @eduardoamadeo qué propuesta de reinserción penitenciaria presentó, qué talleres propuso en los penales que visitó.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Le quiero preguntar @eduardoamadeo en su visita al penal, qué fue lo bueno, qué encontró mejor, y con qué personas habló. O si todo era malo

...

Juan Soriano ‏@HankSoriano

Y le quiero consultar @eduardoamadeo si el GAPU tiene pensado ingresar en los penales del SPB con el mismo sentido de JUSTICIA que lo hizo.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Si su idea @eduardoamadeo de construcción, es la de demoler para armar o la demolición per sé. Espero me conteste. TIENE que hacerlo.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Sabe por qué @eduardoamadeo TIENE que contestar? Porque usted piensa en la gente. Y nosotros, en el pueblo. Espero TODAS las respuestas.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Tengo más preguntas @eduardoamadeo. Cuántas veces fue a un penal? Va a volver a ir? Cuál fue la semilla que dejó? Qué hizo, y no deshizo?

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Señor @eduardoamadeo qué propuesta superadora tiene usted tanto para el Borda, como para los penales? Hablemos de HACER.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Sigo @eduardoamadeo, sigo. Cuál es la obra que se planea? Cuenteme todo. Queremos saber. La gente del Borda, quiere saber.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Y digame señor @eduardoamadeo dos cosas más: si lo que se haga en el predio se paga con dinero, y si usted cobra por su labor política.

Juan Soriano ‏@HankSoriano

Sabe por qué le pregunto señor @eduardoamadeo? Porque lo respeto. Usted me defiende. Usted es mi diputado, así es la democracia.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Señor @eduardoamadeo cuando dice que el Borda es una "zona abandonada", le pregunto: quién la abandonó? Le ruego, por la gracia del pueblo.

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Juan Soriano ‏@HankSoriano

Y finalmente, @eduardoamadeo lo primero que le pregunté era si iría a defender una causa INJUSTA. Nunca dije justa. Y la defendió. Gracias.



...

domingo, 5 de agosto de 2012

Presos sueltos


Nunca hubo denuncia, nadie vio una agresión, no se conocen heridos ni muertos. Quiere decir que los presos que son sacados de la cárcel por el Gobierno para formar grupos de choque tienen la complicidad de los grandes medios que no dan cuenta de esos hechos. Resulta abstruso, pero los grandes medios que no han denunciado nunca que se produjeran estos ataques son los mismos que machacan permanentemente que los sacan para hacerlos, como si la gravedad estuviera en sacarlos y no en supuestos ataques que no se han denunciado porque nunca ocurrieron.

Además, y como es de público conocimiento, si no fuera por los presos que el Gobierno saca de las cárceles no podría llenar ni una bañadera y no tendría militantes para hacer política. Más abstruso todavía es pensar que el Gobierno que ganó con el 55 por ciento de los votos, que acaba de incorporar en masa a una generación de nuevos militantes y el que más ha movilizado en los últimos cincuenta años, necesita sacar a los presos para hacer política.

Hay un mundo virtual esquizofrénico que enferma a la sociedad. Y al mismo tiempo es un arma cargada a punto de disparar. No importa que la mentira sea contradictoria, que no tenga sustento. Por el solo hecho de presentarla como una verdad, el público tiene que aceptarla. Pero resulta enfermante recibir un mensaje mentiroso con todos los atributos de la verdad. En esa digresión hay un germen de locura y violencia. Porque además se trata de un tema que tiene que ver con la sobrevivencia. Se toma un hecho de los más positivos que puede generar la militancia política, se lo da vuelta y demoniza y finalmente se difunde el miedo: “Los peores asesinos son sacados para ir a los actos K”.

Ya no se trata de un problema de enfoque, ni de pensar diferente, de ser “independiente” o de asumir una mirada crítica. En esa esquizofrenia inducida –porque el absurdo es tan evidente y la información reclama agresivamente ser aceptada con esa tosquedad– está la intención del comunicador de imponer que su discurso sea más valorado que la realidad. El periodista le está diciendo a su público: “La realidad soy yo” y desde ese poder le agrega: “Te van a matar”.

El comunicador o el medio asumen así un protagonismo narcisista, centrado en sí, donde desplaza al público o a lo público. Es público de sí mismo y lo otro sólo existe en tanto lo vea y escuche y lo demás importa un pepino. Es uno de los peligros del ejercicio del periodismo en una era, o en el marco de una cultura, donde la fama es más fuerte que el prestigio, por lo que se está dispuesto a sacrificar reputación para tener más de notoriedad. Son los riesgos también de ejercer esta profesión cuando hay un gobierno que realiza cambios en la sociedad que terminan con el paternalismo del centroderecha y enfurecen a las grandes empresas periodísticas.

El encarnizamiento de Clarín –a través de Jorge Lanata– contra Víctor Hugo Morales tiene algo de esa patología y además toma la forma de una operación político mediática. La parte más importante de la carrera profesional de Víctor Hugo transcurrió en Argentina. Resulta hasta sospechoso que se publique un libro en Uruguay para que se venda más y tenga más repercusión en Argentina. La intención es evidente: se hace en Uruguay para darle más visos de credibilidad a una información que objetivamente tiene más el aspecto de un pequeño chisme. Los autores del libro contra Morales han publicado otros sobre los tupamaros en los cuales tratan de instalar lo mismo que en Argentina quieren hacer los seguidores de Cecilia Pando en relación con lo que llaman “la verdad histórica”.

La denuncia de haber sido amigo de un militar durante la dictadura en Uruguay resulta insólita porque proviene de un medio que estuvo asociado a la dictadura en Argentina. La información del libro no tiene interés periodístico porque la anécdota que cuenta es mínima si no fuera inflada y adornada o si se la compara con la relación que tuvo con la dictadura el medio donde trabaja Lanata. La única consecuencia que buscan es neutralizar la proyección de Morales como comunicador. Pero no lo hacen, en todo caso, por la vía más legítima de desmenuzar su discurso, de buscarle ausencias o contradicciones, sino que buscan el ataque personal. Le pondrán mil excusas, pero allí, en ese mecanismo artero que usan para atacarlo, queda expuesta la actitud miserable. Todos los ataques que le han hecho a Víctor Hugo Morales fueron desde su vida privada: sus amistades, lo que gana o deja de ganar o lo que les paga o no a sus colaboradores. Eso es mal periodismo. Si ninguno de sus atacantes cuestionó su discurso será porque lo consideran verídico o inatacable. En realidad, como se trata de una operación no quieren aparecer atacando lo único que les interesa. Prefieren hacerlo en forma indirecta, destruyéndolo a él como emisor.

Mal le va a una Argentina cuyo gobierno trata como seres humanos a sus peores reos, un país que tiene un periodista que estuvo preso, era vigilado por los servicios de inteligencia de la dictadura y que debió exiliarse, pero que una vez saludó a un militar.

De mal en peor, porque así como el ataque personal contra Víctor Hugo Morales busca silenciar su voz, el amarillismo utilizado en la información sobre las cárceles busca también frenar uno de los pocos avances que se han logrado en políticas penitenciarias que en general mantienen su rasgo feudal de castigos, maltratos y reproductores de delincuentes. De la misma manera busca demonizar una de las actividades más solidarias que puede realizar un activista político, religioso o estudiantil de cualquier signo.

Una parte importante de la sociedad piensa que ayudar a los pobres y a los enfermos es solidario, pero ayudar a los presos es pasarse al bando de la delincuencia. Esa parte de la sociedad lo ve así y el amarillismo echa raíz en esa mirada: la cárcel tiene que ser castigo y revancha de la sociedad; un delincuente nunca dejará de serlo; la vida de un delincuente tiene que ser un eterno entrar y salir de la cárcel porque en definitiva no se trata de seres humanos con posibilidad de cambio. Son algunas de las verdades de esa creencia tan extendida.

Sin embargo, si hay una posibilidad de cambio, tendría que estar en la cárcel, siempre que ésta no reproduzca las mismas condiciones que hicieron al delincuente. Por lo general, las cárceles son amplificadoras de esas condiciones y por lo tanto toman la forma de fábricas de delincuencia. Con otras políticas sería posible cortar ese destino eterno de entrar y salir del calabozo. Esa posibilidad está en resocializar a los detenidos. Hay organizaciones que intentan llevar esas actividades a la vida carcelaria. Franja Morada lo hizo en los ’80 cuando se crearon las delegaciones de la UBA en las cárceles. En ese momento Sergio Schoklender fue uno de sus referentes y se trataba de una agrupación política haciendo actividades que en última instancia eran educativas, pero también políticas.

No ha habido cambios de fondo en este tema, pero sí intentos que por mínimos que hayan sido para muchos detenidos marcaron la diferencia entre la vida y la muerte o la reincidencia. El Vatayón Militante y el titular del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel, encarnan uno de los ensayos más importantes para abordar una tarea que la mayoría desprecia o de la que pocos quieren hacerse cargo. Son políticas de resocialización y trato humano que, con altibajos y muchos tropiezos, han permitido bajar el índice de reincidencia de más del 50 por ciento que había antes, a menos del 22 por ciento.

Se habla de politizar las cárceles como si se tratara de una picardía de punteros o capos carcelarios. Lo que llaman “politización” en todo caso es incluso una forma de resocializar, de asumir una responsabilidad frente a la comunidad, de relacionarse con ella a partir de esa responsabilidad, pero es perverso pensar que una fuerza política necesite reclutar allí dentro. Es más, los dirigentes políticos de las diferentes fuerzas deberían dar charlas o participar en actividades en los penales. Una persona no pierde su condición humana al ingresar a una cárcel por haber cometido un delito, por grave que sea, y además una forma de luchar contra la inseguridad es disminuir el índice de reincidencia.

La militancia se basa en el deseo de transformar a la sociedad. Sobre ese deseo se genera la participación en las cárceles para organizar actos culturales, talleres de música, de murga, de teatro o de fotografía que por supuesto también son políticos. No se organizan mitines políticos. Son organizaciones políticas que organizan actividades que por lo tanto también tienen una esencia política y hasta se diría que es lo mejor de la política, porque es la que se atreve a afrontar las situaciones más difíciles allí donde las agrupaciones partidarias tendrán un rédito mínimo si es que lo tienen. Y por eso es una militancia que muy pocos realizan y que muchos debieran realizar.

viernes, 3 de agosto de 2012

Clarín: el deseo de vigilar y castigar

Por Eduardo Anguita
Tiempo Argentino
El multimedia medieval dispara contra "los que salen de la cárcel" para participar de actividades culturales.

En mi barrio dirían que el discurso inquisitorial siempre fue y sigue siendo "un modo de enroscarle la víbora a la gilada".

La frase pertenece a uno de los tipos que más sabe de Derecho Penal en la Argentina y sirve para no caer en la trampita planteada por el Grupo Clarín en estos últimos cuatro días.

Eugenio Raúl Zaffaroni, de él se trata, sin perder el rigor académico, recurre a una metáfora popular que viene de perillas para responderle a la intoxicada visión de Clarín.

Los apóstoles de Héctor Magnetto pretenden que, para hablar de políticas criminales y resocialización de personas privadas de libertad, la sociedad disfrute del linchamiento mediático tanto de los procesados y los condenados como también de las autoridades a cargo del Servicio Penitenciario Federal.

Desde el domingo pasado, el multimedia medieval dispara contra "los que salen de la cárcel" para participar de actividades culturales.

Al principio, con el inverosímil argumento de que el SPF los llevaba a actividades culturales ("actos políticos" los llama Clarín como si un lector compartiera la demonización que implica ese concepto) "sin permiso judicial".

De nada sirvió para Clarín que al día siguiente se invalidara el argumento con las copias facsimilares de las autorizaciones correspondientes.

Siguieron adelante con su campaña porque, en realidad, no les importan los hechos sino la percepción social. Y por supuesto desprecian la percepción social de la verdad.

Al respecto, es interesante notar que periodistas y editores de estas notas no son los únicos que saben que los chivos expiatorios fueron fundantes en sociedades primitivas y también en las sociedades actuales.

Zaffaroni cita a René Girard, un filósofo francés que es punto de referencia en estos temas: "El sistema penal tiene por función real canalizar la venganza y la violencia difusa de la sociedad. Es menester que las personas crean que el poder punitivo está neutralizando al causante de todos sus males."

El subrayado es del autor de estas líneas y viene a cuento de que la única línea argumental en que se apoya esta campaña es el odio visceral y ancestral. No hay un solo argumento que se apoye en una lógica inscripta de defensa de la seguridad individual ni en la vulneración de las instituciones democráticas.

Para empezar, Clarín bate el parche con dos casos que, supone, van a generar la ira social. Uno es una persona condenada por la muerte por quemaduras de su pareja y la otra es una persona condenada por la muerte de un adversario en una misma facción de simpatizantes de un club de fútbol.

Nótese el cuidado en las palabras elegidas en esta nota. Y no es por tilinguería. Simplemente se trata de evitar calificativos que se sumen al linchamiento mediático de quienes fueron a una actividad extramuros.

En primer lugar, si la preocupación es entender la lógica de los motivos de las condenas por homicidios, ¿cuántas veces se advierte que los homicidios culposos por disputas familiares, afectivas o de vecindad son más que los homicidios en ocasión de robo o por venganza? ¿Y cuántas veces se advierte que la violencia en el fútbol requiere una mirada social y una cantidad de medidas preventivas para reducir los enfrentamientos facciosos y los negocios que se esconden debajo de las banderas del club?

Por supuesto, la operación intelectual que requiere esta reflexión no sirve para canalizar la venganza y la violencia difusa de la sociedad. Sin embargo, tanto costó –y cuesta– construir espacios institucionales de democracia que sería cobarde renunciar a estas consideraciones de apariencia abstracta frente a los "hechos concretos".

El problema es que, si se elude la mirada demonizadora, puede verificarse que el relato de Clarín no tiene nada de concreto: se apoya en algo abstracto y difuso como la supuesta complicidad social de que "es preciso extirpar al criminal".

Por el contrario, las políticas de tratamiento y reinserción de personas privadas de libertad son tremendamente concretas. Complejas de digerir para sociedades intoxicadas pero concretísimas para quienes están compartiendo esos dos lados del mostrador que son la tarea penitenciaria y la obligación de cumplir una penitencia.

LOS DEMONIOS

Ni en los tiempos de la feroz dictadura cívico-militar –en la que Clarín logró cambiar silencio por sangre y quedarse con una parte importante de Papel Prensa– se destituyeron los institutos de la libertad condicional y las políticas de readaptación social de detenidos.

Eso, por supuesto, en la letra, porque en la práctica las cárceles fueron campos de exterminio o de intento de la destrucción de la condición humana.

El psicólogo y militante revolucionario desaparecido Carlos Samojedny dejó un trabajo imprescindible para entender las prisiones de esos años en el libro Psicología y dialéctica del represor y el reprimido – Experiencias en la unidad carcelaria 6 de Rawson.

Si bien el texto retrata lo sucedido en una población de presos políticos, sirve para entender el concepto de gran campo de concentración con el que regían los destinos del país quienes gobernaban. Todo tenía que suceder en las catacumbas; quienes circulaban por las calles no debían registrar nada. Todo era una gran ficción: los vecinos de la Escuela de Mecánica de la Armada tenían que hacer caso omiso de que vivían frente a una fábrica de torturas y muertes.

Los ejemplos podrían seguir y resultan casi innecesarios para una sociedad que recupera el sentido de la justicia. Pero hay un elemento que no puede desdeñarse: los lectores de Clarín –y de toda versión audiovisual o gráfica– debían ser cómplices de esa gran perversión de que sólo el silencio era saludable.

Ahora los lectores de Clarín deben acompañar en sus lecturas a los supliciados en la arena mediática del mismo modo que lo hacían los pobladores de la antigüedad y del medioevo debían hacer con los condenados: tirarles piedras mientras iban al cadalso y quedarse extasiados en la plaza pública en el momento en que todo el poder del Estado se descargaba en el hacha del decapitador.

El filósofo Michel Foucault cuenta cómo nacen las primeras prisiones. Lo que para unos es un avance de la sociedad de derecho o un respeto a la condición humana, para otros no es más que la privación de canalizar la venganza y la violencia difusa de la sociedad.

Mientras que para los defensores de la Constitución y los Derechos Humanos, las prisiones deben ser sanas y limpias y no para castigo, para otros resulta la imposibilidad de revivir ese ritual de ver a un enemigo difuso descuartizado.

En la Argentina hay alrededor de 60 mil personas privadas de libertad. Hay un debate más de fondo respecto de si las cárceles pueden o no –por su naturaleza punitiva y de castigo ejemplificador– colaborar para que una persona sea mejor una vez que sale de una cárcel.

Existe toda una maquinaria que tiene por función contribuir a ello. Las salidas temporarias o eventuales de quienes cumplen una condena son institutos existentes en todo el mundo. No son un invento del Vatallón Militante para desgracia de Clarín.

Se supone que son una oportunidad no sólo para quienes están presos sino también para quienes reciben a los presos.

En ese sentido, no es una tilinguería hablar de "actos culturales", porque por su naturaleza, la música, la poesía, el teatro o un debate sobre historia ayudan a que cada cual –presos en salida temporaria y personas libres– puedan reconocerse y dialogar no sólo entre ellos sino con sus propios fantasmas, con sus propios inquisidores y decapitadores.

Encontrarse mano a mano con la complejidad de la condición humana no es un hecho físico sino cultural.

Para finalizar, quien escribe estas líneas conoció por muchos inviernos muchas cárceles. Como la totalidad de los militantes que lograron recuperar la libertad, este cronista jamás pudo salir de una cárcel por un rato para asistir a un acto cultural.

Desde ya, diría cualquier incauto, lo primero que hubiera intentado era fugarse. No se equivoca: la vida de las instituciones de aquel entonces tenía como la mejor oferta posible volver a luchar para terminar con las injusticias. Y luchar de la forma que se pudiera y a riesgo de lo que fuera.

De lo que se trata ahora es de hacer una sociedad en la que nadie se chupe el dedo. Es decir, una sociedad en la que no se haga desaparecer a las personas sino que se las interpele y se las acepte tal como son. Y que esa sociedad tenga claro que la reinserción de quien fue condenado es un desafío muy grande.

Por suerte para todos, hay gente valiente que asume los desafíos.

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