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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Los dólares, los viajes al exterior y la industria argentina

Por Teodoro Boot
Diario Registrado
Una nota muy didáctica que pone blanco sobre negro el derecho de lucir cool y la obligación de defender la industria nacional:

Incomprensiones

Díaz pasados, en un magazine de la TV pública, un periodista económico trataba de explicar, entre otros, a un periodista del mundo de la cultura, el alcance y características del anticipo del impuesto a las ganancias que pagarán las compras por tarjeta hechas en el exterior. Se veía de lejos que a nuestro hombre en la cultura mucho no le gustaba el asunto, pero menos le gustaba el límite de 300 dólares para la introducción en el país de mercaderías libres de gravamen aduanero.

Como es habitual, lo que exceda a determinado monto –fijado actualmente en 300 dólares para las compras hechas fuera del Mercosur y en 150 dólares para las hechas dentro del Mercosur– paga un gravamen de importación del 50%. Contrariamente a lo que se dice, no se trata de un gravamen extraordinario, toda vez que de alguna manera incluye el derecho de importación propiamente dicho, más el 21% de Iva, más el monto correspondiente al seguro y al flete que paga cualquier importador que ingrese esa misma mercadería como corresponde.

“Las camisas que yo traigo no son una importación” argumentaba nuestro hombre en la cultura, además de quejarse de que 300 dólares es una cifra muy baja, sin aclarar muy bien qué cifra le parecería suficiente. Lo que quedó claro es que nuestro hombre en la cultura estaba muy preocupado por las camisas que trae cada vez que viaja al exterior y porque 300 dólares es una cifra muy baja para el total de camisas o de objetos que ingresa al país tras cada viaje.

Teniendo en cuenta que nuestro hombre en la cultura no debe tener una tienda de ropa, el periodista económico podría haberlo tranquilizado explicándole que si en cada viaje ingresa dos o tres, cuatro camisas, pongámosle, una cantidad de camisas que razonablemente puedan ser consideradas bienes personales, el costo de esas camisas no será computado dentro de esos 300 dólares, por lo que además de las cuatro camisas, serán cinco calzoncillos, dos pantalones, tres pulóveres, dos pares de zapatillas y cinco pares de medias los que nuestro hombre en la cultura podría ingresar al país sin pagar derechos de importación, además de traer camisas y medias o lo que se le antoje para sus sobrinos por un monto de 300 dólares, siempre sin pagar gravamen alguno.

Como para llevar a nuestro hombre en la cultura al borde mismo del soponcio, de hacer esas compras mediante tarjeta de crédito o débito la factura sufrirá un recargo del 15 por ciento como anticipo del impuesto a las ganancias y/o bienes personales, recargo que no es tal ya que se supone que todo aquel que viaja al exterior y hace compras con tarjetas de crédito o débito alguno de esos dos impuestos tributa. De no ser así, deberá realizar ante la AFIP el trámite correspondiente para la devolución del anticipo y rezarle a San Expedito y a la Virgen Desatanudos, en primer lugar para poder demostrar cómo no pagando impuesto a las ganancias o a bienes personales tiene dinero suficiente para viajar y gastar en el exterior, y en segundo, una vez conseguido este milagro, conseguir que la Afip le devuelva el anticipo.

El propósito de esta medida, según la propia Afip, es obligar a tributar a numerosos ciudadanos que viajan asiduamente al exterior y realizan compras muy por encima de los ingresos que declaran como ganancias o que directamente no declaran ganancias.

Un segundo propósito o efecto, no explicitado por la Afip, es obligar a que al menos parte de la mercadería que ingresa al país de contrabando, violando las leyes aduaneras y compitiendo en forma desleal con los productos de fabricación nacional, ya no se adquiera con divisas del Banco Central sino que sea abonada con los dólares o euros, yenes o patacones que el contrabandista compre en el mercado negro al valor que el especulador fije según su cara y su apuro.

Ocurre que debido a la recesión que afecta a las principales economías, numerosas mercaderías se encuentran a precio de liquidación tanto en Estados Unidos como en Europa. Pagarlas mediante tarjeta de crédito al dólar del Banco Central e ingresarlas al país mediante una de las tantas posibles maniobras de contrabando era una auténtica bicoca.

Pero nada de esto parecía perturbar mucho a nuestro hombre en la cultura, obsesivamente preocupado por sus camisas y los regalitos para sus sobrinos. De no mediar una faceta sádica de su personalidad, el periodista económico podría haberlo tranquilizado con la explicación que nosotros dimos anteriormente, razón por la que, creyéndolo a esta altura suficientemente relajado, nos ocuparemos de ver, al boleo, el efecto social de los objetos personales que trae del exterior nuestro hombre en la cultura, y cuyo valor no se computa dentro de esos 300 dólares que tan insuficientes le parecen.

Atildado como es, pongámosle que, como ya dijimos, nuestro hombre en la cultura compra en el exterior cuatro camisas, cinco calzoncillos, dos pantalones, tres pulóveres, dos pares de zapatillas y cinco pares de medias. No le costará demostrar al más obtuso de los vistas de aduana que se trata de objetos de uso personal, al menos si tuvo la precaución de quitarles las etiquetas. El anticipo de ganancias que tendrá que pagar no le preocupa mayormente, ya que declara ingresos suficientes para que ese anticipo sea realmente un anticipo. Todo lo que tendrá que hacer es, no bien reciba el resumen de la tarjeta de crédito, llevarle una copia a la gerencia de Recursos humanos de la TV pública para que ésta proceda a deducir ese anticipo de lo que habitualmente le descuenta en concepto de impuesto a las ganancias cada vez que le paga los honorarios.

Vayamos entonces a las cuatro camisas, cinco calzoncillos, dos pantalones, tres pulóveres, dos pares de zapatillas y cinco pares de medias que trae como objetos personales luego de su viaje adonde sea.

En el último año hubo 198.687 viajes de argentinos al exterior. Supongamos que todos tuvieran el mismo buen gusto de nuestro hombre en la cultura. De ser así, habrían ingresado al país, sin tributar ninguna clase de impuesto, ni siquiera el IVA:

                                                        794.748 camisas

993.435 calzoncillos

397.374 pantalones

596.061 pulóveres

397.374 pares de zapatillas

                                                        993.435 pares de medias

¿Cuántas horas de trabajo supone fabricar casi 400 mil pares de zapatillas, hacer la tela y luego confeccionar 794 mil camisas, 900 mil calzoncillos, 397 mil pantalones, tejer 596 mil pulóveres y 900 mil pares de medias? ¿A la producción de cuantos talleres equivalen los objetos personales que los viajeros al exterior ingresan libremente? ¿Cuántos obreros quedan sin trabajo y cuantos pequeños empresarios sufren pérdidas por culpa de esos objetos personales que los viajeros compraron en el exterior y que ya no adquirirán en el país?

Y todavía le quedan a cada uno de los 198.687 viajeros 300 dólares en mercaderías a ingresar en concepto de souvenirs o regalos para los sobrinos sin pagar ninguna clase de impuestos: 59.606.100 dólares ¡Una importación anual de 59 millones de dólares libre de impuestos y gravámenes!

Pasando a cosas esos 59 millones de dólares, pasándolos a una cosa tan preciada para nuestros hombres en la cultura como son los libros, pongámosle que cada uno de los 198.687 viajeros ingresa libros por 300 dólares. A razón de 15 dólares cada libro, son 3.973.740 libros, la producción anual de cien editoriales medianas.

Equivalen también a 1.192.122 mp3 o a 190 mil discos externos de computadoras o 50 millones de cedés vírgenes, 60 millones de biromes, cien millones de chupetines o vaya uno a saber cuántos paquetes de pastillas para convidar a las guainas cada vez que haya baile en el rancho de la Cambicha.

Mucha gente come, viaja, se alimenta y alimenta a sus hijos, los manda a la escuela, les compra los libros, la ropa, los juguetes, en fin, vive y sostiene a su familia haciendo chupetines, vendiendo biromes, tejiendo medias, corrigiendo libros, confeccionando ojales, operando una impresora Offset, pegando botones, fabricando artículos electrónicos por un total de 59 millones de dólares anuales.

Son 265 millones de pesos que el país deja de producir anualmente, talleres textiles que jamás existirán, pequeñas editoriales que quedarán en proyecto, cientos de miles de horas de trabajo relativamente o muy especializado que nunca se trabajarán para que nuestro hombre en la cultura y los otros 198.686 viajeros traigan objetos personales y además souvenirs y regalitos para sus sobrinos sin pagar ninguna clase de impuesto ni gravamen.

Y encima se quejan.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Para muestra basta un botón

El conflicto gremial de los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatenses (AGR) reflotó la cantinela de la falta de libertad de prensa que tuvo su auge durante la discusión de la Ley de Medios. Esta vez posiblemente con menos virulencia (en "lagente" al menos), dando lugar a la duda, ya que algunos se preguntan: "¿quien dice la verdad?"
Y digo cantinela ya que la queja de la falta de libertad de prensa se realiza por... los medios de prensa. Los mismos que dijeron que la Presidenta es bipolar, o pusieron en la tapa a Néstor Kirchner con un uniforme nazi, o lanzaron sospechas sobre el contenido del féretro del ex Presidente. Sin hacer mención que durante la gestión de Cristina es cuando se despenalizó la figura de calumnias e injurias y que previo a ello, en concordancia con un lineamiento ideológico, cuando aún era delito, los injuriados jamás recurrieron a la justicia.

Veamos como presenta el empleado del Grupo Clarín, Ernesto Tenembaum una charla con el Diputado Martín Sabbatella (click en la imagen para agrandar):



Sabemos que muchos se "informan" a través de los títulos, entonces Ernestito dice que Sabatella "repudió" el método de la protesta.

Entonces vamos a la desgrabación de la charla, ponemos buscar "repudió": sin coincidencias.

Si escribimos en la búsqueda "repudi" (por si falta un acento o una letra), aparecen dos coincidencias: "A mi primero me parece que se pone el debate en términos de libertad de expresión o no y la verdad es que yo creo que es un conflicto gremial que ha tenido esas consecuencias ¿no? un conflicto gremial que hace muchos años que esta pendiente y que evidentemente produjo que no saliera el diario, igual por supuesto que a mi en términos generales siempre que no salga un diario no me gusta ¿no?, yo no hubiese recomendado esa medida porque me parece que podía ser utilizada para vincularlo con el tema de la libertad de expresión cuando yo creo que no tiene vinculo. Yo creo que en la Argentina hay libertad de expresión y hay muchísimos ejemplos. Si fuera un conflicto con la libertad de expresión obviamente yo lo repudiaría, quiero decir, si bloquear la salida de un diario por el contenido del diario sea cual sea el contenido yo repudiaría eso enérgicamente y estaría absolutamente en contra lo haga quien lo haga y sea cual sea el contenido del diario."

En la bajada del título Ernestito escribe: "El diputado por Nuevo Encuentro debatió sobre la libertad de expresión y opinó que el tema sindical debería resolverse mediante el diálogo, ya que impedir la distribución de un diario perjudica a todos."

Mismo ejercicio. Búsqueda de "impedir", una coincidencia pero en boca de Ernestito. "Perjudica", nada. "Debería", tampoco.

Poner en boca de otro cosas que éste no dijo es mentir. Es asumir la decadencia de prestigio y credibilidad en la propia palabra y un intento desesperado para seguir manipulando a la opinión pública.

Si la razón te asiste, ¿cual es el sentido de la manipulación?

Este botón que se suma a una incontable cantidad de muestras responde a quienes se preguntan "¿quien dice la verdad?".

Si la desgrabación te parece tediosa o poco confiable, podés escuchar la charla cliqueando acá.

Y a vos Ernestito, que seguramente ni te vas a enterar lo que pienso igual te digo:
1- Este y otros carteles no es un escrache, es libertad de expresión.
2- Si tanto te molesta, podrías empezar a no ser tan alcahuete.
3- La lealtad tiene su precio, si vos no ahorrás adjetivos, no esperes que otros lo hagan.

Y ya que tenés llegada con los patrones, ¿no podrías interceder en pos de la libertad de expresión para que se incorpore Telesur, Paka-Paka, CN23 e Incaa TV a Cablevisión?

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