En el escrito no consta un solo intento de Nisman por verificar si el
1,3 por ciento de azufre que contiene el petróleo iraní permite su
procesamiento en las refinerías argentinas, que trabajan con petróleos
con 0,2 por ciento de azufre, seis veces menos.
En documento la palabra "PETROLEO" aparece 46 veces, la primera en la página 7 y la última es en la página 275. Por otro lado, "URGENCIA ENERGÉTICA" y "CRISIS ENERGÉTICA" figuran 3 y 7 veces respectivamente.
Ya hemos dicho que por el contenido de azufre el petróleo iraní no podría ser utilizado por nuestro parque refinador. No todo petróleo extranjero le sirve a la Argentina.
En la jerga petrolera, Argentina puede refinar crudos livianos (alta graduación de API) y “dulces” (baja composición de azufre). Los “pesados” y “agrios”, como el iraní y el venezolano, no son aplicables a las refinadoras locales. Cuando Argentina necesitó importar petróleo, lo hizo de Nigeria o Angola, que tienen aquella otra característica. Al contrario, parte de la producción local de petróleo, como la que extrae Pan American Energy en la cuenca San Jorge (Chubut), se exporta por ser crudos pesados no utilizables en la producción nacional.
En cuanto a la demanda argentina de crudo importado, el OETEC (Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo) repasa las cifras oficiales de los últimos años y, en particular, los inmediatos anteriores a la supuesta negociación para obtener el crudo iraní:
- En 2012 y 2013, las importaciones representaron el 0,8 por ciento y el 1,3 por ciento del consumo nacional de petróleo, siendo cubierto todo el resto (99,2 y 98,7 por ciento) por producción nacional. Pero con un detalle: el total del petróleo importado provino de Bolivia y comprado por Refinor, con planta refinadora en Salta, que lo utiliza para producir combustibles líquidos que exporta a Bolivia, principalmente gasoil. Es decir, un negocio privado regional que no tiene que ver con necesidades originadas en la demanda nacional.
- Entre 2009 y 2011 no se registraron importaciones de petróleo en Argentina.
- De 2006 a 2008 se verifican muy pocas importaciones, que representaron menos del 0,2 por ciento de la demanda nacional en cada año, pero en todos los casos se trata de compras de Refinor a Bolivia, bajo la modalidad ya comentada.
Recién en el año 2014 (cifras hasta noviembre) se computan importaciones de petróleo que representan el 1,9 por ciento de la demanda nacional. En su mayor parte, 1,4 punto, corresponden a las compras de Refinor a Bolivia para reexportación de combustibles. El resto, 0,5 por ciento de la demanda nacional, son operaciones de compra a Nigeria por parte de YPF, Oil y Axion, que utilizan el crudo liviano de ese origen como corte sobre el petróleo nacional.
Hasta acá los datos duros, en la denuncia de Nisman la única referencia para afirmar la existencia de urgencia o crisis energética de parte de Argentina, son las citas de las escuchas telefónicas a Luis D’Elía (“acá hay urgencia energética”) y a su interlocutor Jorge Khalil (“el tema que necesita Argentina es petróleo”), de una conversación grabada el 19 de mayo de 2013.
En documento la palabra "PETROLEO" aparece 46 veces, la primera en la página 7 y la última es en la página 275. Por otro lado, "URGENCIA ENERGÉTICA" y "CRISIS ENERGÉTICA" figuran 3 y 7 veces respectivamente.
Ya hemos dicho que por el contenido de azufre el petróleo iraní no podría ser utilizado por nuestro parque refinador. No todo petróleo extranjero le sirve a la Argentina.
En la jerga petrolera, Argentina puede refinar crudos livianos (alta graduación de API) y “dulces” (baja composición de azufre). Los “pesados” y “agrios”, como el iraní y el venezolano, no son aplicables a las refinadoras locales. Cuando Argentina necesitó importar petróleo, lo hizo de Nigeria o Angola, que tienen aquella otra característica. Al contrario, parte de la producción local de petróleo, como la que extrae Pan American Energy en la cuenca San Jorge (Chubut), se exporta por ser crudos pesados no utilizables en la producción nacional.
En cuanto a la demanda argentina de crudo importado, el OETEC (Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo) repasa las cifras oficiales de los últimos años y, en particular, los inmediatos anteriores a la supuesta negociación para obtener el crudo iraní:
- En 2012 y 2013, las importaciones representaron el 0,8 por ciento y el 1,3 por ciento del consumo nacional de petróleo, siendo cubierto todo el resto (99,2 y 98,7 por ciento) por producción nacional. Pero con un detalle: el total del petróleo importado provino de Bolivia y comprado por Refinor, con planta refinadora en Salta, que lo utiliza para producir combustibles líquidos que exporta a Bolivia, principalmente gasoil. Es decir, un negocio privado regional que no tiene que ver con necesidades originadas en la demanda nacional.
- Entre 2009 y 2011 no se registraron importaciones de petróleo en Argentina.
- De 2006 a 2008 se verifican muy pocas importaciones, que representaron menos del 0,2 por ciento de la demanda nacional en cada año, pero en todos los casos se trata de compras de Refinor a Bolivia, bajo la modalidad ya comentada.
Recién en el año 2014 (cifras hasta noviembre) se computan importaciones de petróleo que representan el 1,9 por ciento de la demanda nacional. En su mayor parte, 1,4 punto, corresponden a las compras de Refinor a Bolivia para reexportación de combustibles. El resto, 0,5 por ciento de la demanda nacional, son operaciones de compra a Nigeria por parte de YPF, Oil y Axion, que utilizan el crudo liviano de ese origen como corte sobre el petróleo nacional.
Hasta acá los datos duros, en la denuncia de Nisman la única referencia para afirmar la existencia de urgencia o crisis energética de parte de Argentina, son las citas de las escuchas telefónicas a Luis D’Elía (“acá hay urgencia energética”) y a su interlocutor Jorge Khalil (“el tema que necesita Argentina es petróleo”), de una conversación grabada el 19 de mayo de 2013.


