La primera vez que le dí bola al fútbol fué el 22 de junio de 1986. Fué un flechazo, no con el fútbol, con él.
Después vino todo lo demás. El que siempre estuvo en el "lugar incómodo", según el maravilloso decir de Dolina, alla por 1994.
Me desperté temprano sin necesidad de reloj. Nada cambió. El fútbol me sigue interesando bastante poco. Me gusta como fenómeno popular, pero no al punto de movilizarme.
Es él, sin duda.
Gracias D10S, tan humano, tan imperfecto, tan argentino.