Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Schoklender. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Schoklender. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de agosto de 2012

Presos sueltos


Nunca hubo denuncia, nadie vio una agresión, no se conocen heridos ni muertos. Quiere decir que los presos que son sacados de la cárcel por el Gobierno para formar grupos de choque tienen la complicidad de los grandes medios que no dan cuenta de esos hechos. Resulta abstruso, pero los grandes medios que no han denunciado nunca que se produjeran estos ataques son los mismos que machacan permanentemente que los sacan para hacerlos, como si la gravedad estuviera en sacarlos y no en supuestos ataques que no se han denunciado porque nunca ocurrieron.

Además, y como es de público conocimiento, si no fuera por los presos que el Gobierno saca de las cárceles no podría llenar ni una bañadera y no tendría militantes para hacer política. Más abstruso todavía es pensar que el Gobierno que ganó con el 55 por ciento de los votos, que acaba de incorporar en masa a una generación de nuevos militantes y el que más ha movilizado en los últimos cincuenta años, necesita sacar a los presos para hacer política.

Hay un mundo virtual esquizofrénico que enferma a la sociedad. Y al mismo tiempo es un arma cargada a punto de disparar. No importa que la mentira sea contradictoria, que no tenga sustento. Por el solo hecho de presentarla como una verdad, el público tiene que aceptarla. Pero resulta enfermante recibir un mensaje mentiroso con todos los atributos de la verdad. En esa digresión hay un germen de locura y violencia. Porque además se trata de un tema que tiene que ver con la sobrevivencia. Se toma un hecho de los más positivos que puede generar la militancia política, se lo da vuelta y demoniza y finalmente se difunde el miedo: “Los peores asesinos son sacados para ir a los actos K”.

Ya no se trata de un problema de enfoque, ni de pensar diferente, de ser “independiente” o de asumir una mirada crítica. En esa esquizofrenia inducida –porque el absurdo es tan evidente y la información reclama agresivamente ser aceptada con esa tosquedad– está la intención del comunicador de imponer que su discurso sea más valorado que la realidad. El periodista le está diciendo a su público: “La realidad soy yo” y desde ese poder le agrega: “Te van a matar”.

El comunicador o el medio asumen así un protagonismo narcisista, centrado en sí, donde desplaza al público o a lo público. Es público de sí mismo y lo otro sólo existe en tanto lo vea y escuche y lo demás importa un pepino. Es uno de los peligros del ejercicio del periodismo en una era, o en el marco de una cultura, donde la fama es más fuerte que el prestigio, por lo que se está dispuesto a sacrificar reputación para tener más de notoriedad. Son los riesgos también de ejercer esta profesión cuando hay un gobierno que realiza cambios en la sociedad que terminan con el paternalismo del centroderecha y enfurecen a las grandes empresas periodísticas.

El encarnizamiento de Clarín –a través de Jorge Lanata– contra Víctor Hugo Morales tiene algo de esa patología y además toma la forma de una operación político mediática. La parte más importante de la carrera profesional de Víctor Hugo transcurrió en Argentina. Resulta hasta sospechoso que se publique un libro en Uruguay para que se venda más y tenga más repercusión en Argentina. La intención es evidente: se hace en Uruguay para darle más visos de credibilidad a una información que objetivamente tiene más el aspecto de un pequeño chisme. Los autores del libro contra Morales han publicado otros sobre los tupamaros en los cuales tratan de instalar lo mismo que en Argentina quieren hacer los seguidores de Cecilia Pando en relación con lo que llaman “la verdad histórica”.

La denuncia de haber sido amigo de un militar durante la dictadura en Uruguay resulta insólita porque proviene de un medio que estuvo asociado a la dictadura en Argentina. La información del libro no tiene interés periodístico porque la anécdota que cuenta es mínima si no fuera inflada y adornada o si se la compara con la relación que tuvo con la dictadura el medio donde trabaja Lanata. La única consecuencia que buscan es neutralizar la proyección de Morales como comunicador. Pero no lo hacen, en todo caso, por la vía más legítima de desmenuzar su discurso, de buscarle ausencias o contradicciones, sino que buscan el ataque personal. Le pondrán mil excusas, pero allí, en ese mecanismo artero que usan para atacarlo, queda expuesta la actitud miserable. Todos los ataques que le han hecho a Víctor Hugo Morales fueron desde su vida privada: sus amistades, lo que gana o deja de ganar o lo que les paga o no a sus colaboradores. Eso es mal periodismo. Si ninguno de sus atacantes cuestionó su discurso será porque lo consideran verídico o inatacable. En realidad, como se trata de una operación no quieren aparecer atacando lo único que les interesa. Prefieren hacerlo en forma indirecta, destruyéndolo a él como emisor.

Mal le va a una Argentina cuyo gobierno trata como seres humanos a sus peores reos, un país que tiene un periodista que estuvo preso, era vigilado por los servicios de inteligencia de la dictadura y que debió exiliarse, pero que una vez saludó a un militar.

De mal en peor, porque así como el ataque personal contra Víctor Hugo Morales busca silenciar su voz, el amarillismo utilizado en la información sobre las cárceles busca también frenar uno de los pocos avances que se han logrado en políticas penitenciarias que en general mantienen su rasgo feudal de castigos, maltratos y reproductores de delincuentes. De la misma manera busca demonizar una de las actividades más solidarias que puede realizar un activista político, religioso o estudiantil de cualquier signo.

Una parte importante de la sociedad piensa que ayudar a los pobres y a los enfermos es solidario, pero ayudar a los presos es pasarse al bando de la delincuencia. Esa parte de la sociedad lo ve así y el amarillismo echa raíz en esa mirada: la cárcel tiene que ser castigo y revancha de la sociedad; un delincuente nunca dejará de serlo; la vida de un delincuente tiene que ser un eterno entrar y salir de la cárcel porque en definitiva no se trata de seres humanos con posibilidad de cambio. Son algunas de las verdades de esa creencia tan extendida.

Sin embargo, si hay una posibilidad de cambio, tendría que estar en la cárcel, siempre que ésta no reproduzca las mismas condiciones que hicieron al delincuente. Por lo general, las cárceles son amplificadoras de esas condiciones y por lo tanto toman la forma de fábricas de delincuencia. Con otras políticas sería posible cortar ese destino eterno de entrar y salir del calabozo. Esa posibilidad está en resocializar a los detenidos. Hay organizaciones que intentan llevar esas actividades a la vida carcelaria. Franja Morada lo hizo en los ’80 cuando se crearon las delegaciones de la UBA en las cárceles. En ese momento Sergio Schoklender fue uno de sus referentes y se trataba de una agrupación política haciendo actividades que en última instancia eran educativas, pero también políticas.

No ha habido cambios de fondo en este tema, pero sí intentos que por mínimos que hayan sido para muchos detenidos marcaron la diferencia entre la vida y la muerte o la reincidencia. El Vatayón Militante y el titular del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel, encarnan uno de los ensayos más importantes para abordar una tarea que la mayoría desprecia o de la que pocos quieren hacerse cargo. Son políticas de resocialización y trato humano que, con altibajos y muchos tropiezos, han permitido bajar el índice de reincidencia de más del 50 por ciento que había antes, a menos del 22 por ciento.

Se habla de politizar las cárceles como si se tratara de una picardía de punteros o capos carcelarios. Lo que llaman “politización” en todo caso es incluso una forma de resocializar, de asumir una responsabilidad frente a la comunidad, de relacionarse con ella a partir de esa responsabilidad, pero es perverso pensar que una fuerza política necesite reclutar allí dentro. Es más, los dirigentes políticos de las diferentes fuerzas deberían dar charlas o participar en actividades en los penales. Una persona no pierde su condición humana al ingresar a una cárcel por haber cometido un delito, por grave que sea, y además una forma de luchar contra la inseguridad es disminuir el índice de reincidencia.

La militancia se basa en el deseo de transformar a la sociedad. Sobre ese deseo se genera la participación en las cárceles para organizar actos culturales, talleres de música, de murga, de teatro o de fotografía que por supuesto también son políticos. No se organizan mitines políticos. Son organizaciones políticas que organizan actividades que por lo tanto también tienen una esencia política y hasta se diría que es lo mejor de la política, porque es la que se atreve a afrontar las situaciones más difíciles allí donde las agrupaciones partidarias tendrán un rédito mínimo si es que lo tienen. Y por eso es una militancia que muy pocos realizan y que muchos debieran realizar.

miércoles, 11 de julio de 2012

Si nos van a operar al menos pongan xilocaína

Sobre operaciones políticas y de prensa ya estamos curtidos. A diario somos objeto de ellas y como miltantes usamos todas las herramientas a nuestro alcance para desactivarlas.

Y si bien nos tocan, lo hacen de una manera colectiva, pero a partir del tour de Sergio Schoklender por los medios que hasta hace un tiempo no le creían ni el "buenos días" y ahora toman sus dichos como palabra santa, la operación es sobre el cuero propio, y en vez (o además) de desmentir, quiero agarrar del cogote desde el carroñero Schoklender, pasando por Fontevecchia, los servicios del Seprin y todos los cagatintas que reproducen la mentira.

En el programa de Majul y en Hora Clave dijo entre otras cosas que La Cámpora estaría "armando una fuerza de choque formada por presos". "Algunas mujeres que van a la cárcel a reclutar militantes y a organizarlos. Van por los pabellones con total libertad". El nombre de
dicho grupo: "Batallón Militante", respondería y reportaría al diputado nacional Andrés "El Cuervo" Larroque, uno de los líderes de La Cámpora. "Estos presos, como militantes de La Cámpora en la cárcel, deciden si alguien tiene privilegios o recibe visitas ... la estrategia es que cuando estos muchachos salgan irían a las villas a seguir reclutando gente".

Esto lo levanta La Nación, en la nota (debajo de la foto tenés el audio). Ante esto, la agrupación Vatayón Militante publicó una nota titulada Aclaraciones, verdades y victorias, la que también se reproduce en el blog de Hank Soriano (referente de la agrupación), y que reproduzco a continuación:

ACLARACIONES

1. El Vatayón Militante no pertenece a La Cámpora y no responde a ningún integrante de la misma.
2. El Vatayón Militante realiza, realizó y realizará actividades junto a La Cámpora, tanto como con cualquier otra agrupación compañera que aporte al trabajo y al desarrollo de inclusión, igualdad y valores democráticos del proyecto nacional y popular que encarna nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

3. El Vatayón Militante tiene más de 25 talleres de tango, teatro, música, formación política y muralismo, repartidos entre los penales de Devoto, Marcos Paz y Ezeiza. Muy pronto, lanzaremos nuevos talleres de radio, periodismo deportivo y ampliaremos los talleres existentes. El Vatayón Militante está conformado por no más de 50 personas.

4. El "grupo de mujeres" al que hace referencia Sergio Schoklender no existe. Se refiere quizás a Diana Pinasco, conducción de Vatayón Militante, y coordinadora de todos los talleres en las penitenciarias y referente de cada una de las personas privadas de su libertad que trabajan en nuestros talleres.

5. La "total libertad" que tienen los militantes del Vatayón en los penales, es falsa. Nuestros militantes trabajan en las areas que corresponden y a las que puede acceder cualquier miembro de cualquier área de educación o de talleres extra programáticos. Esto, es un avance importante en cuanto a derechos humanos: nada está escondido, nada está oculto, todo está a la vista, porque nada hay que esconder.

6. El Vatayón no recluta militantes en los penales. Pero siendo una agrupación política con intenciones de construir, justamente desde la democracia y la política, no es ajeno a que la única manera de poder trabajar en donde se necesite, es con militantes. Al Vatayón pueden entrar cualquier tipo de personas, tanto personas privadas de su libertad, como personas no privadas de su libertad, y es a libre elección de dichas personas. Con lo cual, si algún interno decide militar con el Vatayón desde adentro, o una vez en libertad, tendrá, consecuentemente, la libertad de hacerlo, y jamás será una condición para participar de ninguna de nuestras tareas.

VERDADES

1. El Vatayón hace política.

2. El Vatayón no es una ONG ni una organización religiosa.

3. El Vatayón se llama así por la batalla cultural que consideramos siempre presente, y se escribe con V e Y porque consideramos que cada vez que alguien nos corrige, hemos dado un pasito más adelante en esa batalla. Del mismo modo, la V representa la Vuelta, la Victoria y la Verdad.

4. Sergio Schoklender MIENTE a destajo. Con lo cual, cualquier otro tipo de declaración que este señor haga, debería ser tomada con el mismo tenor. Son mentiras profundas, mentiras maliciosas, peligrosas y que generan terror.

5. Los medios afines al discurso de Schoklender, que presentan sus declaraciones como verdades y que no le piden pruebas de sus barbaridades verbales, así como los que apañan y crean estas mentiras, son cómplices directos de la mentira, de la maquinaria de desinformación y de las más reverberantes mentiras posibles. Estas mentiras, tienen como objeto descartar a la persona privada de su libertad, en primera instancia llamándolos "presos" a secas, y en segunda instancia, desde una tesitura francamente gorila, considera que aquel interno que salga de la prisión, irá a "la villa" a "reclutar", faltándole el respeto a toda una clase social, estigmatizando y generando rencor con los más golpeados.

6- La visión de que toda agrupación es parte de La Cámpora, es una estigmatización más que pretenden hacer los medios. Ese discurso, tiene que ver con el enojo que les genera a ellos ver a una agrupación enorme como es La Cámpora, llena de jóvenes que trabajan por el proyecto nacional y popular.La realidad también indica que hay centenares de agrupaciones que no son parte de La Cámpora, agrupaciones igual de grandes en cantidad de personas y caudal de trabajo, así como hay agrupaciones pequeñas que trabajan del mismo modo, y todos y todas construyendo el ideal de un país mejor.

VICTORIAS

1. La intención del Vatayón Militante, con respecto al trabajo en los penales, es la de visibilizar el profundo cambio que se está dando desde la dirección del Servicio Penitenciario Federal, y las políticas de derechos humanos que allí novedosamente se implementan. Esta nota que da Schoklender, sirve entonces para visibilizar nuestro trabajo diario, y cuando decimos "nuestro", nos referimos al que hacemos como Vatayón, siendo miembros de Vatayón aquellos que estamos en libertad como los y las que no están.

2. El Vatayón Militante no dará ni un paso atrás en su construcción, porque así consideramos que se hacen las cosas, así es como trabajamos, y así avanzamos.

3. V!

A pesar de tanta explicación, de la posibilidad de googlear "Vatayón Militante" y cono primer resultado te derive al perfil de la agrupación donde podés enterarte en detallle de las actividades, quienes "informan", el "periodismo independiente", "los que quieren preguntar" se quedan con la opción de deformar la realidad.

Algunos van nás allá, como el caso de Perfil que hace mención a la desmentida, pero a las tareas le agrega "también organizan charlas con funcionarios como el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto...", y para ilustrar sube fotos pixelizando las caras como preservando a las personas privadas de su libertad, cuando éstas se corresponden a  sendas charlas organizadas en el local de una agrupación amiga.



AgenciaFe, resumen de medios de la Provincia de Santa Fe nos deleita con un Este es el "Vatayón Militante" que lleva funcionarios K a la cárcel, y por esas cosas de la web, la infamia se va esparciendo como la mancha voraz, y en los sitios que permiten comentarios se explica el desinterés por la verdad, ya que ninguna de esas notas tendría razón de ser si no se tratara de una manipulación mediática, no chequear el pescado podrido que vendió Schoklender no es ineptitud, sólo se trata de mala leche.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails Postes relacionados con miniaturas