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jueves, 30 de julio de 2015

Finishela!

Reflotan el tema del "salario de los presos", así,  con mala leche, y para agregarle mayor acidez lo comparan con la jubilación mínima.

Sabemos que hay periodistas y dirigentes bastante burros y hablan de lo que no tienen ni puta idea, de ellos no voy a escribir, me voy a referir a los que saben como es el asunto y manijean a la opinión pública con las intenciones harto conocidas.

Y esa opinión pública ávida de resentimiento replica y replica, a ellos también va dedicado este posteo.

Veamos: los presos no cobran por presos, cobran por que trabajan y no todos trabajan. Y cuando se habla de aumento, no es "a los presos", lo que se incrementó es el salario mínimo. Es decir que aumentó el sueldo de todos los que laburan, pero hay una diferencia que no te la cuentan: los trabajadores extramuros cobran el 100% de su salario, en el caso de los que están privados de su libertad se reparte de la siguiente manera:
  • 10 % para indemnizar los daños y perjuicios causados por el delito, conforme lo disponga la sentencia.
  • 35 % para la prestación de alimentos, según el Código Civil.
  • 25 % para costear los gastos que causare en el establecimiento.
  • 30 % para formar un fondo propio que se le entregará a su salida.
En cuanto a que "cobran más que un jubilado", si, como todo trabajador en actividad.

Ahora bien, lo que me llama la atención es esa indignación viene llegando con casi 20 años de atraso.
La posibilidad de que un preso trabaje y cobre un sueldo (por que se trata de una persona privada de su libertad, no de un esclavo) data de 1996 y está contemplada en la Ley 24.660 (EJECUCION DE LA PENA PRIVATIVA DE LA LIBERTAD), Capítulos VI y VII.

¿Y por que un preso tiene la posibilidad de trabajar (y en blanco) en vez de estar en una mazmorra oscura como más de uno desea? Por que así lo contempla la Constitución Nacional en su artículo 18: "... Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice."

El objetivo que debe perseguir la cárcel es el de resocializar, el trabajo y el estudio (entre otras cosas) colaboran con eso, por otro lado, los que pretenden una vida de tormentos para los que delinquen, les propongo pensar "en defensa propia": el preso en algún momento sale, ¿como prefieren que salga? ¿Mejor o peor? ¿Que procure reahacer su vida o continuar delinquiendo?

Suponiendo la respuesta digo que un oficio, un título y todo lo que pueda contribuir a ese cambio es bueno, más que eso: es necesario.

domingo, 5 de agosto de 2012

Presos sueltos


Nunca hubo denuncia, nadie vio una agresión, no se conocen heridos ni muertos. Quiere decir que los presos que son sacados de la cárcel por el Gobierno para formar grupos de choque tienen la complicidad de los grandes medios que no dan cuenta de esos hechos. Resulta abstruso, pero los grandes medios que no han denunciado nunca que se produjeran estos ataques son los mismos que machacan permanentemente que los sacan para hacerlos, como si la gravedad estuviera en sacarlos y no en supuestos ataques que no se han denunciado porque nunca ocurrieron.

Además, y como es de público conocimiento, si no fuera por los presos que el Gobierno saca de las cárceles no podría llenar ni una bañadera y no tendría militantes para hacer política. Más abstruso todavía es pensar que el Gobierno que ganó con el 55 por ciento de los votos, que acaba de incorporar en masa a una generación de nuevos militantes y el que más ha movilizado en los últimos cincuenta años, necesita sacar a los presos para hacer política.

Hay un mundo virtual esquizofrénico que enferma a la sociedad. Y al mismo tiempo es un arma cargada a punto de disparar. No importa que la mentira sea contradictoria, que no tenga sustento. Por el solo hecho de presentarla como una verdad, el público tiene que aceptarla. Pero resulta enfermante recibir un mensaje mentiroso con todos los atributos de la verdad. En esa digresión hay un germen de locura y violencia. Porque además se trata de un tema que tiene que ver con la sobrevivencia. Se toma un hecho de los más positivos que puede generar la militancia política, se lo da vuelta y demoniza y finalmente se difunde el miedo: “Los peores asesinos son sacados para ir a los actos K”.

Ya no se trata de un problema de enfoque, ni de pensar diferente, de ser “independiente” o de asumir una mirada crítica. En esa esquizofrenia inducida –porque el absurdo es tan evidente y la información reclama agresivamente ser aceptada con esa tosquedad– está la intención del comunicador de imponer que su discurso sea más valorado que la realidad. El periodista le está diciendo a su público: “La realidad soy yo” y desde ese poder le agrega: “Te van a matar”.

El comunicador o el medio asumen así un protagonismo narcisista, centrado en sí, donde desplaza al público o a lo público. Es público de sí mismo y lo otro sólo existe en tanto lo vea y escuche y lo demás importa un pepino. Es uno de los peligros del ejercicio del periodismo en una era, o en el marco de una cultura, donde la fama es más fuerte que el prestigio, por lo que se está dispuesto a sacrificar reputación para tener más de notoriedad. Son los riesgos también de ejercer esta profesión cuando hay un gobierno que realiza cambios en la sociedad que terminan con el paternalismo del centroderecha y enfurecen a las grandes empresas periodísticas.

El encarnizamiento de Clarín –a través de Jorge Lanata– contra Víctor Hugo Morales tiene algo de esa patología y además toma la forma de una operación político mediática. La parte más importante de la carrera profesional de Víctor Hugo transcurrió en Argentina. Resulta hasta sospechoso que se publique un libro en Uruguay para que se venda más y tenga más repercusión en Argentina. La intención es evidente: se hace en Uruguay para darle más visos de credibilidad a una información que objetivamente tiene más el aspecto de un pequeño chisme. Los autores del libro contra Morales han publicado otros sobre los tupamaros en los cuales tratan de instalar lo mismo que en Argentina quieren hacer los seguidores de Cecilia Pando en relación con lo que llaman “la verdad histórica”.

La denuncia de haber sido amigo de un militar durante la dictadura en Uruguay resulta insólita porque proviene de un medio que estuvo asociado a la dictadura en Argentina. La información del libro no tiene interés periodístico porque la anécdota que cuenta es mínima si no fuera inflada y adornada o si se la compara con la relación que tuvo con la dictadura el medio donde trabaja Lanata. La única consecuencia que buscan es neutralizar la proyección de Morales como comunicador. Pero no lo hacen, en todo caso, por la vía más legítima de desmenuzar su discurso, de buscarle ausencias o contradicciones, sino que buscan el ataque personal. Le pondrán mil excusas, pero allí, en ese mecanismo artero que usan para atacarlo, queda expuesta la actitud miserable. Todos los ataques que le han hecho a Víctor Hugo Morales fueron desde su vida privada: sus amistades, lo que gana o deja de ganar o lo que les paga o no a sus colaboradores. Eso es mal periodismo. Si ninguno de sus atacantes cuestionó su discurso será porque lo consideran verídico o inatacable. En realidad, como se trata de una operación no quieren aparecer atacando lo único que les interesa. Prefieren hacerlo en forma indirecta, destruyéndolo a él como emisor.

Mal le va a una Argentina cuyo gobierno trata como seres humanos a sus peores reos, un país que tiene un periodista que estuvo preso, era vigilado por los servicios de inteligencia de la dictadura y que debió exiliarse, pero que una vez saludó a un militar.

De mal en peor, porque así como el ataque personal contra Víctor Hugo Morales busca silenciar su voz, el amarillismo utilizado en la información sobre las cárceles busca también frenar uno de los pocos avances que se han logrado en políticas penitenciarias que en general mantienen su rasgo feudal de castigos, maltratos y reproductores de delincuentes. De la misma manera busca demonizar una de las actividades más solidarias que puede realizar un activista político, religioso o estudiantil de cualquier signo.

Una parte importante de la sociedad piensa que ayudar a los pobres y a los enfermos es solidario, pero ayudar a los presos es pasarse al bando de la delincuencia. Esa parte de la sociedad lo ve así y el amarillismo echa raíz en esa mirada: la cárcel tiene que ser castigo y revancha de la sociedad; un delincuente nunca dejará de serlo; la vida de un delincuente tiene que ser un eterno entrar y salir de la cárcel porque en definitiva no se trata de seres humanos con posibilidad de cambio. Son algunas de las verdades de esa creencia tan extendida.

Sin embargo, si hay una posibilidad de cambio, tendría que estar en la cárcel, siempre que ésta no reproduzca las mismas condiciones que hicieron al delincuente. Por lo general, las cárceles son amplificadoras de esas condiciones y por lo tanto toman la forma de fábricas de delincuencia. Con otras políticas sería posible cortar ese destino eterno de entrar y salir del calabozo. Esa posibilidad está en resocializar a los detenidos. Hay organizaciones que intentan llevar esas actividades a la vida carcelaria. Franja Morada lo hizo en los ’80 cuando se crearon las delegaciones de la UBA en las cárceles. En ese momento Sergio Schoklender fue uno de sus referentes y se trataba de una agrupación política haciendo actividades que en última instancia eran educativas, pero también políticas.

No ha habido cambios de fondo en este tema, pero sí intentos que por mínimos que hayan sido para muchos detenidos marcaron la diferencia entre la vida y la muerte o la reincidencia. El Vatayón Militante y el titular del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel, encarnan uno de los ensayos más importantes para abordar una tarea que la mayoría desprecia o de la que pocos quieren hacerse cargo. Son políticas de resocialización y trato humano que, con altibajos y muchos tropiezos, han permitido bajar el índice de reincidencia de más del 50 por ciento que había antes, a menos del 22 por ciento.

Se habla de politizar las cárceles como si se tratara de una picardía de punteros o capos carcelarios. Lo que llaman “politización” en todo caso es incluso una forma de resocializar, de asumir una responsabilidad frente a la comunidad, de relacionarse con ella a partir de esa responsabilidad, pero es perverso pensar que una fuerza política necesite reclutar allí dentro. Es más, los dirigentes políticos de las diferentes fuerzas deberían dar charlas o participar en actividades en los penales. Una persona no pierde su condición humana al ingresar a una cárcel por haber cometido un delito, por grave que sea, y además una forma de luchar contra la inseguridad es disminuir el índice de reincidencia.

La militancia se basa en el deseo de transformar a la sociedad. Sobre ese deseo se genera la participación en las cárceles para organizar actos culturales, talleres de música, de murga, de teatro o de fotografía que por supuesto también son políticos. No se organizan mitines políticos. Son organizaciones políticas que organizan actividades que por lo tanto también tienen una esencia política y hasta se diría que es lo mejor de la política, porque es la que se atreve a afrontar las situaciones más difíciles allí donde las agrupaciones partidarias tendrán un rédito mínimo si es que lo tienen. Y por eso es una militancia que muy pocos realizan y que muchos debieran realizar.

viernes, 3 de agosto de 2012

Confirmado: los diputados de la oposición existen

Gracias a la agenda impuesta por el Grupo Clarín, que cual maniobra de RCP los resucitó, Federico Pinedo y Gabriela Michetti (PRO), Eduardo Amadeo (Frente Peronista) y Patricia Bullrich (Dios sabrá a que Partido pertenece ahora), se enteraron que hay cárceles y fueron al Penal de Ezeiza.

En su caracter de cuasi fiscales fueron para "tratar que las autoridades informen los registros de las salidas" de presos y "cuáles son los criterios objetivos para acceder a ese beneficio... Si está todo bien, estaremos todos contentos y, si no, habrá que hacer las aclaraciones".

No está mal, pero guardaba la ingenua esperanza  de algo más. Algo como "nosotros también vamos a empezar a venir" o algo por el estilo.

Pero no.

Sospecho que que ésta no será la ultima visita al penal, contribuyo con un planito como para que al regreso se den una vueltita para ver también que pasa en el Borda (ya que no los imagino tomando el 100 y parando en la puerta):


Y como soy así de buena, acá van las instrucciones para el chofer:

Au. Ezeiza - Cañuelas
1. Continúa hacia el nordeste por Au. Ezeiza - Cañuelas
2. Toma la salida hacia Au. Teniente General Pablo Ricchieri
3. En la bifurcación, mantente a la derecha e incorpórate a Au. Teniente General Pablo Ricchieri
4. Continúa por Au. Luis Dellepiane
5. Continúa por Au. 25 de Mayo
6. Toma la salida hacia Au. 9 de Julio
7. En la bifurcación, mantente a la derecha para continuar en dirección a Au. 9 de Julio
8. En la bifurcación, mantente a la derecha para continuar en dirección a Au. 9 de Julio
9. Gira ligeramente a la derecha con dirección a Au. 9 de Julio
10. Toma la salida hacia Suárez
11. Gira a la derecha con dirección a Suárez 12. Gira a la derecha con dirección a Dr. Ramón Carrillo 12 Borda

36,7 kilómetros que se pueden recorrer (según Google Maps) en unos 32 minutitos.

No cuesta  nada, che. ¿O será que Vatayón Militante tendrá que ir a la Hospital para que se enteren que también existe?

miércoles, 1 de agosto de 2012

Doble vara

En posteos anteriores ya me he referido al reguero infundioso esparcido por Clarín respecto del SPF y el Vatayón Militante; y seguramente habrá otros, pero ahora sólo quiero contrastar la doble vara con la que se maneja el multimedios.

Al día de hoy 4 tapas, varias páginas, "informes" y todo el arsenal mediático a disposición de una sobreactuada preocupación, removiendo dolores, golpes bajos apelando a la sensibilidad de la sociedad cuyo único objetivo es el de hacer daño.

Ingresando a esta nota de la Revista de Cultura Ñ del diario Clarín publicada hace 20 días, presenta como "Un mundo menos peor" la iniciativa de talleres de música en el Penal de San Martín, donde presos alternan con músicos profesionales.

Y en una parte de la nota destaca como positivo un hecho que ahora le parece aberrante: "No sólo acaban de editar un disco homónimo grabado íntegramente tras las rejas, sino que este jueves 12 lo presentan, permiso judicial mediante, en un recital en la ciudad en pleno Corrientes y Callao".


lunes, 30 de julio de 2012

Vatayon Militante: Toda cultura es política

A continuación el comunicado de Vatayón Militante, que también lo podés leer acá y acá:

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
En noviembre del año pasado nosotros, el Vatayón Militante, organizamos una jornada cultural en el local que nos prestaban en Corrientes y Dorrego, Chacarita, dentro de la Comuna 15. A ese evento, fueron invitados e invitadas personas privadas de su libertad, que participaban de los talleres formales de educación de diferentes penales bajo la órbita del Servicio Penitenciario Federal, cuyo director es el compañero Víctor Hortel.

Una semana antes del evento, se hicieron presentes agentes del Servicio a analizar, chequear y detectar qué cuestiones de seguridad eran pertinentes para poder a llevar a cabo dicha gesta, dicho encuentro, dicha situación.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
El día, finalmente llegó. El gran despliegue de camiones del SPF, agentes con sus ropas de trabajo y autos particulares, llamaron la atención del barrio. Ingresaron las personas privadas de su libertad al local y se dividieron en sectores. Cada uno de los sectores, tenía como consigna a un mínimo de cinco guardias, todos ellos, adentro del evento, vestidos de civil.

En esa jornada, sólo se sirvió pizza y gaseosa, estando terminantemente prohibida la venta de cualquier tipo de bebida alcohólica.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
Vinieron internas que bailaron sus danzas típicas regionales, vino Olga Guzmán, la interna también famosa que leyó sus poemas editados. Hubo un número de tango para todos nosotros, y luego un número de percusión a cargo de la gente de educación del penal de Ezeiza.

También hubo otros números musicales, y un karaoke en el que cantábamos personas privadas de su libertad y personas privadas del encierro. Todo dentro del marco de una jornada cultural. Y como toda la cultura es política, y nosotros no escondemos nunca nada, hacemos política y la política la planteamos, entre otros aspectos, desde la cultura.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
Así, se dieron momentos de enorme compañerismo, de inclusión y visibilización: el evento fue publicado una semana antes y la convocatoria era abierta a cualquiera que quisiera venir, de cualquier lugar, con entrada totalmente gratis. Fue uno de los eventos a los que más gente concurrió, en la historia del Vatayón.

Y para nosotros, cada uno y una de las personas privadas de su libertad, son exactamente iguales: ya fueron condenados o están esperando una condena o un veredicto por el delito que cometieron o no. Desde ese lugar, desde la deuda social que debe recoger la sociedad y con ésta, la militancia, es que trabajamos con todos los internos e internas, en igual condiciones. Jamás nosotros preguntamos a ninguno o ninguna por qué están en una cárcel, pero siempre les pedimos que nos pregunten a nosotros por qué y para qué estamos allí, y si un caso tiene relevancia pública, es una cuestión incidental: todos y todas las personas privadas de su libertad, son exactamente iguales.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
La respuesta, con aristas, es siempre la misma: estamos allí porque creemos en un proyecto de país inclusivo, de igualdad, justo y soberano. Un país y un estado que está trazado por la matriz política desde que Néstor nos devolvió a todos a la decisión como un factor determinante. Un gobierno en el que Cristina nos enseña día a día que el único agente de cambio es la política.

Y porque creemos y sabemos que la cultura siempre es política, hacemos política desde la cultura. Porque todo es política. Cada decisión es política. Cada momento en el que interactuamos con otra persona en cualquier estrato, es política y cuando dejamos de hacerlo, también estamos haciendo política. Porque la política es decisión.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
El Vatayón, por otro lado, no decide quién viene y quién no: eso lo decide en primera instancia el interno que se anota en el evento, y luego debe ser autorizado por cada juez en particular, de cada juzgado en especial, analizando cada caso específico y el juez es quien firma esa salida transitoria, que es parte del derecho de la persona privada de su libertad.

Más acá de la cuestión, cada video y cada foto que publican los grandes medios opositores y desestabilizadores, son propiedad de Vatayón, y están publicados tanto en el Facebook de la agrupación, como en el canal de Youtube de la misma.

Foto publicada en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)
La investigación, entonces, no fue más que una nariz metida en un lugar al que cualquiera puede acceder, desde el día que hacemos cada una de las cosas. Nada de lo que hacemos está oculto. Nada de lo que hacemos no se puede mostrar. Todo es para todos y todas.

Y ese todo, es, siempre y ante todo, político.

"Cambio, es el nombre del futuro"
Néstor Carlos Kirchner

Firman: Juan Soriano (Referente del Vatayón) y Diana Pinasco (Coordinadora general de Talleres y Actividades Culturales de Vatayón)

Fotos publicadas en el Facebook
de Vatayón desde el día del evento
(NOV-2011)

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