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jueves, 12 de febrero de 2015

Comunicado Nº 22 del Sherlock de los precios


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Hoy nos quisieron hacer una manganeta en el supermercado chino que gracias a que la Señora Watson tenía los ojos “achinados” por una rara conjuntivitis y le hacía ver la realidad en “código oriental”, pudimos descubrir y detectar a tiempo.

Fue así: la Señora Watson me pidió que la acompañe al chino a comprar queso para la pizza ya que ese día cumplía años Pino, uno de sus nuevos compañeros en el centro de Jubilados y lo quería agasajar.

Yo le sugerí ir al Carrefour pero ella fue concluyente: “Ayer estuve haciendo taichí en el parque Centenario y tengo las piernas hechas percha… acompañame al chino que está de toque”.

Ni bien salimos a la calle, nos sorprendió encontrarnos a los mismísimos José Carrefour, Alfredo Coto, Roberto Vea y Marcelo Wal-Mart liderando una marcha en silencio.

La Señora Watson no se pudo contener y los consultó por qué era la marcha. José Carrefour respondió: “Decidimos hacer una marcha del silencio para que bajen los precios”. La Señora Watson repreguntó absorta: “¿Pero no son justamente ustedes los que suben los precios arbitrariamente metiéndonos la mano en el bolsillo cada vez que vamos al supermercado?”.

Ahí nomás José Carrefour y sus compañeros se victimizaron y se limitaron a decir: “esta es una marcha del silencio, por lo que no puedo responderle”. Roberto Vea, que estaba cerca, lo agarró de la mano y dijo: “No le hables, son los violentos de siempre. El silencio es salud”. Y los cuatro siguieron con su marcha incomprensible acompañados de algunos dirigentes políticos que se ve que hace tiempo no pisan un supermercado.

Ya en el chino todo se volvió más confuso. Primero pensamos que las canciones melosas orientales que sonaban por los parlantes estaban teniendo un efecto extraño en nosotros, pero pronto descubrimos que no: eran las montañas de precios pegados unos encima de otros y carteles por todos lados con ofertas ficticias superpuestas que hacían imposible saber cuánto costaba realmente un producto.

La señora Watson comenzó a sacar algunos tickets que estaban apilados unos encima de otros pero se reproducían hasta el infinito. La Señora Watson exclamó: “Pensaba que era solo un mito… ¡¡¡Pero la leyenda del ticket chino que se auto remarca es cierto!!!”.

Seguimos intentando media hora más, pero por cada ticket que despegábamos debajo aparecía otro y con un valor mayor: la mayonesa terminó valiendo $450 y siempre junto al cartel de OFERTA!!!

Estábamos perdidos en esa maraña de carteles cuando la Señora Watson aplicó sus habilidades de Taichí, entró en el estado trascendental “Precios Cuidados” y como un Keanu Reeves que puede ver la Matrix, encontró el queso que buscaba.

Sin perder tiempo nos dirigimos a la caja. En el camino nos encontramos con Sergio Massa que encaró a la señora Watson: “¿De dónde son?”.

La Señora Watson, para divertirse, le dijo que era China, por lo que Massa achinó sus ojos, saludó inclinándose hacia adelante y empezó: “Hola señola!!! Soy Selgio BLUCE LEE Massa y le quielo hablal a ustel que tajaí cuilando la mulalla china de los crispadores Mongoles…”.

Apremiados por el tiempo nos escapamos por la góndola de los lácteos mientras escuchábamos que Sergio Massa seguía hablando pestes de los las hordas de Mongoles, de Gengis Kan y por qué debíamos votarlo a él para detenerlo.

Ya en la caja le dimos el queso a la cajera pero se nos cayó la mandíbula al suelo cuando vimos que nos quería cobrar $80,25!!! La señora Watson, aún en estado Matrix, la encaró: “Perdón pero este queso tiene que estar $51, está en Precios Cuidados… y vos me lo querés cobrar $31 más!? Yo no sé que le hicieron los Mongoles, pero nosotros no tenemos la culpa…”.

La cajera claramente fingió que “hablaba poquitito español”, y se limitó a subrayar: “Tenemos muy poquitito plecios cuilados”. Indignada, la Señora Watson le dejó el queso y lo fuimos a comprar al Carrefour a pesar de que sus piernas estaban hechas percha por el Taichí. Allí, efectivamente, lo tenían a $51.36.

Ya de regreso a la casa, nos cruzamos con la Marcha del Silencio de los supermercadistas que seguían implorando que por favor alguien baje los precios en los supermercados. Indignado, quise decirles algo, pero la Señora Watson, aún en estado Matrix, me detuvo y me dijo: “tranquilo, ante semejante ridiculez es necesario mantener la calma; ya vamos a tener nuestra jugada de gol… además se nos hace tarde y hay que hacer las pizzas para Pino, pobrecito, desde que Lilita lo cambió por Mauri así nomás está inconsolable”.

Cuando nos íbamos nos pareció ver a Lagomarsino sacando fotos pero debe haber sido solo eso, sí, probablemente solo nos pareció.

martes, 27 de abril de 2010

Lógica aristotélica

Duda planteada, que quiero compartir sobre la diputada electa por el FPV, Victoria Donda, esa que en un programa de televisión difama a los blogueros para después histeriquear una disculpa (1 ver actualización al pie de la nota) en un blog que ni siquiera ellos entran para actualizar.

Si Grondona se siente menos lejos de Pino, ¿María Laura Santillán se sentirá cerca de Victoria Donda?

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¡JA! No seré Andrónico de Rodas, pero Juan Manuel Villalba tampoco es Aristóteles.



(1) ACTUALIZACION: en la palabra "disculpa", estaba el enlace a la nota del blog de la Donda, titulada "Disculpas para los blogueros", que ya no existe.

CONTRATO DE MANDATO ESPECIAL E IRREVOCABLE

Por una parte YO, que en lo sucesivo se me denominará "la mandante", y por la otra USTEDES, a los que en lo sucesivo y para las efectos del presente contrato se les dominará "los mandatarios", al tenor de la siguiente cláusula:

1- Si alguna vez Mariano Grondona o similar, me llega a decir algo como lo que le dijo a Pino Solanas, documentado en el siguiente video:



cuentan con las facultades suficientes para patearme el trasero de acá hasta Luján y si así y todo no entré en razones, quedan autorizados a internarme en el primer instituto de salud mental que se crucen.

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Sin regreso

domingo, 27 de diciembre de 2009

Carta a Pino Solanas

La siguiente es una nota publicada en el perfil de Biblioteca Paco Urondo de Facebook.

Compañero Pino:

Como esas adolescentes que le cuentan al diario lo que el príncipe jamás leerá, quiero decirle cosas que no escuchará. Pero es que las palabras (sobre todo si están escritas) no son de nadie porque son de todos. Y como mis amigos me bancan ...

Estamos todos viejos (basta mirarle la panza a Pepe Mujica), somos todos compañeros. Sin embargo en los comienzos y por mucho tiempo, usted fue uno de mis maestros.

Tenía 20 años, el pelo muy largo y renegrido, cuando con algunos compañeros militantes del sindicato de campesinos salíamos por los pueblitos perdidos a compartir reflexiones con los trabajadores. El disparador era su película "La hora de los hornos".

El proyector estaba a cargo de un viejo gringo con un apellido tan enrevesado como Incatasciata que, mirado a la distancia, además de lo que cobraba por trasladar el proyector tamaño baño y ruido de generador villa en su Estanciera y proyectar la cinta, algo de simpatía debía sentir por estos jóvenes locos que invertían sus fines de semana en andar por la polvareda a escondidas de los patrones.

Luego fue "Conducción política, táctica y estrategia", ese largo reportaje al viejo Perón. Revisar, reescuchar y discutir, básicamente entre los militantes y aquellos campesinos que tuviesen el aguante para tan largo ensayo. Debo confesar que siempre tuve alguito para desconfiarle al viejo y que, como buena escriba, cada vez que me mandaban a hacer un panfleto, folleto o lo que fuere, le buscaba la vuelta para no santificarlo. De puro contrera nomás.

Después vino la democracia con su llamada primavera camporista (la más corta desde los romanos a la fecha) y luego el Perón al poder (sapos de Ezeiza y Chabela & Lopecito mediante). Fue por entonces cuando dejé de militar porque se hacía imposible un trabajo político por la persecución de la Triple A, porque no entendía que hubiese que acompañar una acción armada que ponía en riesgo a un altísimo porcentaje de militantes o simples trabajadores que no habían hecho más que pelear por sus derechos y porque me moría de miedo (lo heroico nunca fue lo mío salvo en la poesía épica).

Hoy invertiría el orden poniendo en primer lugar el cagazo, en segundo las listas negras y en tercero porque sentía ir en contramano de los hombres y mujeres del pueblo por quienes había considerado correcto ese lugar de militancia si con ellos deseaba compartir el camino. Allí, creo hoy, mi gran avance.

En medio de la adrenalina, el fracaso y la pulsión de supervivencia, pude comenzar a construir la idea de que no siempre (y es deseable que nunca)el poder debe nacer de la boca de un fusil. Una revisión también de esa concepción enraizada en las ideas de Sartre, Fanon y tantos otros que en la década del 60 (más allá de lo poco que se podía leer de Sartre por lo complicado que era el viejo para las neuronas terrestres) legitimaban la violencia de los dominados, cuando hasta ese momento la violencia sólo había sido bendecida para los dominadores. No viene al caso abundar en el tercermundismo y la teología de la liberación para quienes proveníamos del cristianismo.

En esas corridas perdí todo (afane en allanamiento mediante). Entre las ropitas de bebé de mi primera hija, los apuntes, libros de Fanon, fotos de casamiento y cartas de amor dos tesoros devenidos ya en bienes personales: dos enormes cajas de aluminio redondas donde se enrollaban "La hora de los hornos" y "Conducción política".

Después la hecatombe, el dolor en el estómago como estado natural. Cuando ya casi creía que era cierto que habían venido para siempre, la pequeña luz. "El exilio de Gardel" como metáfora maravillosa del dolor de ausencia.

La democracia, con sus esperanzas y sus desencantos. La enorme compañía que me dio su actitud valiente, coherente durante el menemato que le costó un dolor de piernas no reumático.

Y por mucho tiempo la espera de cada película suya, de cada reportaje. Corroborar que reflejaba lo que muchos sentíamos: la sabiduría que da el fracaso y la esperanza que se resiste a no intentar los sueños, vicio congénito de nuestra generación.

Cada vez que su candidatura se me puso a tiro lo voté. Aun en su postulación a presidente, a sabiendas de que sería nuevamente del bando de los perdedores, porque siempre pensé (acompañada por usted) que más vale perder por una causa justa que ganar bajándose los lienzos.

Cuando lo veo al lado de De Narváez, Carrió (sus declaraciones son iguales a las de la pitonisa!), Macri, ¡Duhalde! la verdad, creo que se le aflojó el cinto y me imagino la sonrisa compadecida del viejo Incatasciata (por mí y por usted.

Estoy segura de que lo que busca es una mejor posición para negociar con el oficialismo y me parece bien. Lo que me parece doloroso es que deba hacerse de cualquier manera. Cuando sostenemos que no de la boca del fusil ¿no es acaso lo que dicen sus películas y sus propuestas condenadas de denuncia pero preñadas de esperanza y caminos posibles? no estamos diciendo que junto a los fusiladores ¿no? (hablando de eso... no sé si en el bando donde se paró ayer no habrá algún autor intelectual de los balazos que casi lo dejan de a ruedas.

¿Es que la construcción de un pequeño pero coherente espacio, trabajoso y lento donde estamos tantos es despreciable? ¿Los nadies no son nadie? Creo que no.
Espero que no. Veremos qué hace en el parlamento aunque, a decir verdad, Claudio Lozano ya tuvo agachadas en nombre de la diferenciación. ¿No es acaso un espacio de real centro izquierda ¡qué poco pedimos ya, compañero Pino! El ámbito privilegiado para la diferenciación y la construcción de lo nuevo?

No voy a rifar un amor de tanto tiempo por una sola canita al aire... Pero se lo quiero decir a tiempo. Le ando sintiendo un perfume que no es el mío. Ya se sabe, las que no nos cocinamos en un solo hervor, hemos pasado ya varios desengaños amorosos... no moriré en este.

Pero de sobrevivir ya está bastante. De vivir se trata y, ya se sabe, la vida y la dignidad tienen un mucho que ver con las elecciones. No vaya a ser que de tanto ver elecciones truculentas elija mal el lugar donde sentarse.

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